29 jun 2013

Geografía económica (III): Competencia imperfecta



Una de las patas fundamentales de la Nueva Geografía Económica es el marco de competencia imperfecta. En este artículo pretendo detallar los problemas que surgen de la relación entre el espacio y la competencia y cómo solucionarlos.

Conviene recordar que este es el tercer artículo de la serie de Geografía Económica. En los siguientes enlaces podeis encontrar el primero, con una pequeña introducción, y el segundo, con un repaso histórico del espacio.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy competitiva…

Uno de los componentes principales dentro del análisis microeconómico básico es la hipótesis de competencia perfecta. Esta característica del mercado se expresa, comúnmente, en la incapacidad de las empresas de poder modificar el precio. En otras palabras, son “precio-aceptantes”.
Para que esta hipótesis tenga algo de sentido, tenemos que pensar en una economía con muchas, muchas empresas (todas ellas iguales) ofreciendo el mismo tipo de producto (de hecho, el mismo producto, homogéneo).
Además, como estamos en un mercado perfecto, tampoco va a haber barreras de entrada y salida, por lo que cualquiera podrá montarse su propia empresa sin problema.
En este contexto, las empresas acabarán poniendo un precio que iguale el coste de producir la última unidad producida (llamado coste marginal). Nadie pondría un precio mayor, porque nadie le compraría, y nadie pondría un precio menor, porque no le saldría rentable.
En un contexto donde el coste marginal es creciente con respecto a la cantidad producida (es decir, en un contexto de rendimiento decrecientes a escala, donde conforme aumenta el tamaño de producción el coste por unidad va aumentando), tendremos la conocida función de oferta ascendiente que, junto a la función de demanda descendiente (a menor precio consumiré más), tenemos la conocida ley de la oferta y la demanda con el equilibrio clásico. 
Una de las consecuencias de este marco es que las empresas (por la libre entrada y salida de las mismas del mercado) no tendrán beneficios. Si los tuvieran se crearían más empresas para aprovecharse de estos, lo cual reduciría la cantidad que vende cada uno hasta el punto de igualar el beneficio al coste fijo de la instalación empresarial.

Sin  embargo, este mundo idílico, si bien es importante para tenerlo como base de operaciones en nuestro intento por completar el marco teórico que nos permita entender la realidad económica, es obviamente una simplificación muy poco realista. El mundo es imperfecto, y la competencia también.

Competencia imperfecta: Un argumento espacial

La competencia perfecta no es solo una estructura teórica con unos fundamentos poco convincentes a la hora de reflejar la realidad económica. Las conclusiones a las que se puede llegar son, también, poco realistas, sobre todo si introducimos el espacio, como así hizo Starrett en 1978 en un paper titulado “Market allocations of location choice in a model with free mobility”.

En un contexto donde existan varios centros de producción y consumo (es decir, donde toda la actividad económica no esté concentrada en un punto adimensional) bajo la hipótesis de competencia perfecta y asumiendo que exista cierto coste de transporte entre los diferentes puntos (ciudades, países) obtenemos un resultado curioso, a la par que obvio: Ningún bien será transportado y, por tanto, no existirá el comercio. No solo tendremos un resultado autárquico, sino que, además, es meramente trivial.

The Spatial Impossibility Theorem: Considerando una económica con un número finito de localizaciones. Si existe un cierto coste de transporte (entre las localizaciones), el espacio es homogeneo (en cada localización con los mismos inputs se obtiene el mismo output) y la competencia es perfecta, ningún equilibrio competitivo (de existir) generará comercio. Cada localización es autosuficiente. 

Para una mejor comprensión y distensión sobre las implicaciones recomiendo este paper de Ottaviano y Thisse del 2000

No solo eso, el teorema demuestra que si algunos bienes no son perfectamente divisibles, no existe ningún equilibrio competitivo.

Claro que esto ocurre por que todo se está sustentando bajo las tres patas de la perfección competitiva: No existe diferenciación entre los centros de producción (el espacio es homogéneo), no existen externalidades ni en el consumo ni en la producción y los mercados son perfectos.
El propio Starret afirma que: 
“The degree of market imperfection which is required in order that a location allocation be stable is also related to the transport cost”.
Es decir, que cuanto mayores sean los costes de transporte, mayor tiene que ser el grado de imperfección en el mercado para obtener un resultado estable.

A partir de aquí se podría argumentar, en defensa de la competencia perfecta, y a la luz de que el comercio es algo importante en nuestra economía global, que los costes de transporte no son realmente importantes, sino algo marginal. Sin embargo, en 2013 aproximadamente  un 11,7% de los trabajadores del sector servicios se dedica a actividades relacionadas con el transporte, y un 1% en actividades relacionadas con las comunicaciones (que indirectamente también sirven para garantizar la cohesión espacial del territorio en torno a la actividad económica y productiva), ocupando en conjunto aproximadamente el 13% de la cifra de negocios total del sector servicios, cifras relativamente importantes.

Así que, a la hora de estudiar el comercio internacional o la distribución de la actividad económica en el espacio, deberemos partir de un marco competitivo ligeramente diferente, el de la competencia imperfecta.

El espacio como fuente de diferenciación

Una de las fuentes básicas en cuanto al desarrollo de la estructura teórica básica del equilibrio competitivo es el modelo de Arrow-Debreu, de 1954, donde prueban que, bajo ciertas condiciones (entre ellas la competencia perfecta) existirá un equilibrio (un vector de precios que hará que la demanda agregada se iguale a la oferta agregada). Lo que me interesa no es tanto el modelo, sino la definición de bien económico (commodity) que proponen. 


En ella, un bien no solo lo va a definir sus características físicas principales o las necesidades que pueda satisfacer, si no el tiempo y la localización en la que se encuentre. Así, una barra de pan en la tienda de debajo de tu casa es un bien económico diferente a una barra de pan vendida en alguna tiendecita de Texas.

Ambas tiendas, a pesar de estar vendiendo el mismo bien físico no compiten entre si, puesto que no hay una libertad de movimiento del consumidor tal que le permita decidir sobré ambos bienes sin tener en cuenta el coste de transporte en el que incurriría si quisiera comprar la barra de pan en Texas.
Por tanto, esto se debe a la localización específica de la demanda que consume dicho bien.

Arrow-Debreu no incluyen el espacio en su modelo,, pero si extendemos un poco más su idea de bien económico y lo contextualizamos en el espacio se complican bastante las cosas.
Si decimos que un bien económico está definido, entre otras cosas, por la localización en la que se encuentra, el mercado de dicho bien (entendido como el conjunto de oferentes y demandantes) también lo estará. Entendiendo este mercado como un espacio ya no adimensional, sino localizado e intrínsecamente asociado al espacio, nos surge otro problema ¿Cuántos oferentes y demandantes puede haber?

Y es que si un mercado está adscrito a un espacio concreto, la cantidad de oferentes y demandantes que puede caber es, no solo finito, sino relativamente pequeño, y esto afecta al principio básico de competencia perfecta.

The more finely the commodities are described, the less likely are the commodity markets to have many buyers and sellers (i.e. t be competitive) - Palgrave

El espacio económico, por tanto, genera diferenciación en el producto, no permite que haya (físicamente) una gran cantidad de oferentes y demandantes y genera ciertos costes de transporte, otro envite más hacia el marco teórico de la competencia perfecta que parte de la misma definición de bien económico.

Diferenciación de producto: Marco Dixit-Stiglitz

Obviamente el estudio de los mercados imperfectos es un elemento totalmente independiente del concepto espacial de la geografía económica.
Los dos ejemplos anteriores sirven, no obstante, para mostrar como la introducción del concepto espacial tiene que ir inherentemente apegada al concepto de competencia imperfecta.

En general, el marco competitivo que se suele emplear en los modelos más generales de la Nueva Geografía Económica es el modelo de competencia monopolística Dixit-Stiglitz, de 1977. (Aquí tenéis una versión completa donde se derivan todos los resultados de manera más menos sencilla, el paper original es un poco más complicado).

En este marco, cada empresa ofrece un producto diferenciado. Los consumidores querrán consumir un poco de todas las variedades, de forma que aunque una empresa ponga un precio mayor, si bien atraerá a menos consumidores, seguirá vendiendo parte de su producto.

El resultado fundamental es que el precio de un bien ya no solo va a depender del coste de producción, si no también de la diferenciación que mantengan los diferentes bienes. Si estamos en un mercado que tienda más hacia la competencia perfecta, los consumidores no verán diferencias entre los bienes y tenderán a dejar de comprar en aquella empresa que suba los precios (lo que hará que los precios se acerquen a su coste productivo). En cambio, si estamos en un mercado con productos muy diferenciados, una empresa puede subir mucho los precios sin que su demanda disminuya, lo cual hará que en el equilibrio los precios sean mucho más altos.
Esto, además, potencia los beneficios empresariales al alza (aunque también se puede suponer la entrada y salida libre de empresas para eliminar este hecho).

Esto genera el comercio, al permitir que una empresa pueda vender fuera de su mercado local.
En un contexto de competencia perfecta, el aumento de precio derivado del espacio (que le haría incurrir en un coste de transporte) haría que no vendiera nada, pero en el nuevo marco competitivo, y dado que el producto está totalmente diferenciado (sobre todo porque pertenece a otro “mercado”), aun con un precio mayor podrá obtener beneficios, incentivándole a exportar.

Otro de los elementos fundamentales que incorpora cierta imperfección es el hecho de incluir rendimientos crecientes a escala, donde las empresas, al incrementar su escala productiva, reducen el coste medio de producción. En un contexto de competencia perfecta nos llevaría al estado económico del monopolio (con una sola empresa operando), pero bajo la diferenciación de producto se mantienen un número finito de empresas y, por tanto, bienes económicos. Esto es lo que da nombre al marco teórico de la “competencia monopolística”.

Concluyendo imperfectamente

En este pequeño artículo he querido reflejar la importancia de incluir un marco de competencia imperfecta en el seno del análisis de la actividad económica sobre el espacio.

No deberíamos pensar en el modelo perfectamente competitivo como un lastre anticuado y equivocado, sino como la base teórica que nos permite ampliar y complicar (intentando atisbar nuevas abstracciones del mundo económico más realistas) el análisis. Si bien muchas veces es equivocadamente utilizado como una generalización apropiada de un sistema socioeconómico mucho más variopinto y complejo.

La Nueva Geografía Económica, cuya distinción principal frente al resto de ramas económicas es el espacio y su relación con la actividad económica, no puede, a la luz de los resultados teóricos de Starrett, partir de un mercado competitivo. Si bien, aquí he descrito la forma más funcional y básica de generar una imperfección en el mercado, la diferenciación de producto, no es la única.

Sin embargo, es la que utilizaremos cuando explique el resultado fundamental del paper de Krugman que dio comienzo a la variopinta explosión que le siguió y que dio forma a esta rama del estudio económico. Pero eso será en el siguiente artículo.


Escrito por Miguel Puente Ajovin / @Caoticaeconomía
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30 may 2013

Análisis económico del primer trimestre de 2013


30 de mayo. El INE publica los nuevos datos de crecimiento trimestral correspondientes al primer trimestre de 2013. El comienzo del segundo año de Rajoy, donde el impacto de sus medidas económicas abarca ya todo el espectro posible de la realidad económica.

Vamos a hacer un pequeño recorrido gráfico por los componentes de este crecimiento para observar dónde nos encontramos y dónde podemos esperar encontrarnos en el futuro más reciente (sin bolas de cristal, claro). Todos los datos serán tasas de crecimiento interanual (mientras no se diga lo contrario), y corregidas de estacionalidad. 

Contexto internacional

Antes que nada, tenemos que contextualizar el crecimiento español con el de los países de su entorno. En un mundo cada vez más globalizado y tan abierto, y donde, además, parte de la recuperación económica se espera que recaiga (de hecho la gran mayoría) en el aumento de nuestras exportaciones, atender al mundo exterior se hace altamente necesario.

Estados Unidos y Reino Unido son, con diferencia, los países que, por el momento, parecen estar sorteando mejor la crisis, con crecimientos del 1,8% y el 0,6% respectivamente. El conjunto de la Zona euro en cambio va para abajo. Hasta Alemania decrece un 0,3% y solo Italia y Grecia parecen recomponer un poco sus tasas de decrecimiento, que, si bien disminuyen, también son de las más grandes del conjunto europeo.
La Unión Europea cae un 0,7%, y los países del euro aun más, un 1%. Todo un éxito de las políticas impulsadas desde Bruselas, desde luego, que han alargado la crisis un par de años más.
Por tanto, el crecimiento español hay que enmarcarlo en un proceso de recesión generalizada en el contexto europeo que es, además, el mayor demandante de nuestras exportaciones.

Evolución del PIB

Una vez contextualizado el espacio, queda el tiempo. ¿Cuál ha sido la evolución del PIB en los últimos trimestres?

La producción del primer trimestre de 2013 es un 7% inferior a la del primero de 2008. Una caída no muy grande si la comparamos con otros países y con el increíble aumento de la tasa de paro.
Podemos ver como a partir del cuatro trimestre de 2011 el crecimiento empezó a recrudecerse. No es cierto, como dicen ahora los del PP que 2014 puede ser el primer año de crecimiento de los seis años que llevamos de crisis. Pues en 2011 ya crecimos un tímido 0,4%. Este agravamiento, este segundo ciclo de la crisis, ha seguido disminuyendo nuestra producción. En este ultimo trimestre, la producción es un 2% inferior al del año pasado, caída superior a la del trimestre anterior que cayó poco más del 1,9%. Esto implica que no solo hemos seguido decreciendo, sino que el ritmo de esta destrucción productiva ha ido en aumento.
Sin embargo, a la vista del gráfico, sí que parece que hallamos alcanzado cierto suelo en el ritmo de decrecimiento y que en los trimestres siguientes podríamos esperar una cierta disminución del ritmo tan negativo que nos está acusando actualmente.

Ahora vamos a descomponer y analizar más detalladamente los componentes de este decrecimiento económico.

Demanda interna y externa

La primera operación es dividir la producción entre la demanda exterior neta (exportaciones menos importaciones) y la demanda nacional (es una división que no me gusta mucho, luego veremos en detalle otra). En un contexto de devaluación interna se pone toda la carne en el asador de la demanda externa, que deberá crecer más de lo que decrecerá la demanda interna. Veamos como ha ido.

Podemos ver un distanciamiento aun mayor de ambas demandas. Así, la demanda de los españoles ha caído un 4,9% interanual. Debido a la menor renta, al aumento de paro, a la disposición de una mayor renta hacia el pago del endeudamiento privado y a las políticas de austeridad impulsadas desde el sector público, la demanda que nuestro país puede aportar es cada vez menor, y sigue cayendo cada vez a mayor ritmo.
Por suerte, la demanda externa ha seguido creciendo, aumentando en este caso un 2,9%, debido al aumento de nuestras exportaciones y la caída de nuestras importaciones.
Detalladamente, podemos ver como las exportaciones han aumentado un 4,5%, mientras las importaciones han caído un 5,1%. El aumento del ritmo exportador es una buena noticia, pero tiene escondidos ciertos huevos algo podridos. Por ejemplo, que llevamos dos trimestres seguidos donde las exportaciones están cayendo (en tasas trimestrales han caído un 0,9% en el cuarto y un 1,3% en este primer trimestre de 2013). El aumento en tasas interanuales se debe a la caída que hubo ya en el primero de 2012.
Si atendemos al gráfico de las exportaciones en niveles, vemos que ni siquiera estamos en la tendencia que teníamos antes de la crisis. Esto nos da un panorama no muy positivo del sector exterior. Si bien se registran datos positivos en el crecimiento interanual, si no se produce un giro en la evolución europea (y las economías de nuestro entorno empiezan a crecer) nuestro sector exterior se resentirá cada vez más).

Si mejora mucho nuestro sector exterior neto es, sobre todo, por el cambio en la tendencia de las importaciones, que caen porque la demanda de los españoles es cada vez menor. También hay cierto componente de sustitución entre importación y consumo interno (en dos trimestres ha bajado un 1% la cantidad de demanda que importaos), pero como vemos sigue estando por encima de años previos a la crisis, por lo que no podeos hablar de un cambio importante en las tendencias de la estructura de consumo de los españoles.

Ahora vamos a descomponer la demanda nacional (consumo e inversión).

Consumo

El consumo de las familias ha caído un 3,9%. Como vemos, el ritmo de caída cada vez es mayor. Esto se explica, en primer lugar, por la caída del empleo, que envía cada vez a más familias a no ganar lo mínimo exigible para una mantener a una economía (familiar y global) sana. En segundo lugar, debida a esta devaluación interna, la renta de los asalariados cae un 6,1% y puesto que el empleo está cayendo al 4%, la renta por trabajador ha tenido que estar cayendo.
Por otra parte, la renta empresarial (excedente bruto) sí que ha estado aumentando en torno al 2,6%.

Así, por segundo trimestre consecutivo, las rentas empresariales superan (según el INE, otras fuentes no dan esta división ya que incluye a los autónomos como rentas empresariales) a las rentas de los asalariados:

El pequeño repunte se debe a que la caída del trimestre anterior fue mucho mayor (del 8%) por la paga extra que se elimino a los funcionarios. Pero la devaluación interna continúa, de eso no hay duda.

Inversión

Podemos ver como la inversión sigue cayendo a tasas importantes, del entorno del 9%. Sin embargo, el ritmo de caída se ha reducido. Este dato es verdaderamente importante porque denota una anticipación al crecimiento que está por venir (los bienes de equipo son los medios necesarios para la producción). Aun así, aun falta un buen trecho para que alcancen cifras positivas.

La construcción sigue con su tasa habitual de caída, aunque también parece repuntar algo.

Producción por sectores

Por sectores, vemos como el único sector que registra un crecimiento positivo es el sector primario (agricultura, ganadería…), que crece un 0,6%. La industria aumenta su ritmo de decrecimiento y cae un 3,9%. El sector servicios hace lo mismo y cae un 1,3%. En cambio, el sector de la construcción sí que reduce si ritmo de caída, hasta un -6,3%.
Podemos ver una caída en los servicios educativos y de sanidad del 0,8% (gracias a los recortes impulsados por nuestro gobierno), un aumento de las actividad inmobiliarias del 0,4%, y una tremenda caída tanto del sector comercial (hostelería y transporte) del 2,2% y la caída del 1,8% en servicios de información y comunicaciones (el cambio de modelo productivo se aleja lentamente).

Entonces… ¿Cómo estamos?

Los datos de este mes tienen mucha miga.
En primer lugar, hemos visto un empeoramiento del contexto europeo, que ha hecho que nuestras exportaciones entren en un triste declive aunque las cifras de crecimiento interanual siguen reflejando un aumento.
La caída del empleo y de la renta ha potenciado la caída de la demanda interna y las importaciones (ambas caen a mayor ritmo), lo cual ha hecho que entremos en superávit en nuestra balanza comercial.

La inversión parece empezar a querer repuntar, pero queda aun un buen trecho para que se registren datos positivos. Y los únicos sectores que parecen ir mejorando son el sector agrario y la construcción.

Para este año aun no se han anunciado nuevas medidas de austeridad que puedan añadir más madera a la locomotora que es el decrecimiento económico actualmente instaurado en el panorama europeo. Pero las finanzas públicas se siguen resintiendo, y desde Bruselas ya nos han pedido aumentar el IVA y bajar pensiones, lo cual no puede sino seguir destruyendo demanda y, a medio plazo, empeorar las condiciones de salida de la crisis.

Lo cierto es que todo parece encarar hacia los menores ritmos de decrecimiento que anteceden al crecimiento económico. El problema, no obstante va a ser como maniobrar el barco para no volvernos a quedar encallados, y qué hacer con el total de parados de larga duración que vamos a tener a la espalda una vez que empecemos a crecer lentamente.

El reloj del ciclo económico está a punto de entrar en zona de recuperación, pero la traducción del ambiente macroeconómico en la recuperación a nivel real será algo complicado. Y no debemos olvidarnos de que toda recuperación que se sustente en el empobrecimiento de los españoles no es ninguna recuperación real.

Un saludo y gracias por leer hasta el final. Le recuerdo que puede seguirme en twitter en @caoticaeconomía.

Miguel Puente Ajovin
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1 may 2013

Día del trabajador: Hablemos del trabajo en gráficos


Ya que hoy, 1 de mayo, es el día del trabajador, creo que es conveniente y oportuno que hable un poco del empleo a través de los últimos datos de la EPA concernientes al primer trimestre de 2013.

Si atendemos a los agregados sectoriales, vemos como todos han estado perdiendo trabajadores durante el último año. Dos cosas destacan, no obstante.

En primer lugar, que la construcción va mejorando muy paulatinamente (en el sentido de que la gran mayoría del ajuste ya está hecho).
En segundo lugar, que el sector servicios es ahora quien más sufre (en términos absolutos), con una perdida de casi 500.000 trabajadores en 2012.

Pero algunos de los resultados más interesantes se encuentran en los datos anuales.
Ello nos permite desagregar algo más los datos de forma sectorial.

Vemos como en un año hay sectores donde sí se ha podido crear empleo. Mientras la construcción (y aquí hablamos en términos relativos, pues son tasas de crecimiento), cae en un 17,6%, lo trabajadores de organizaciones y organismos internacionales aumentaron 13%. El suministro de energía y agua también consiguieron aumentar el número de trabajadores. Inclusive las actividades inmobiliarias (que repuntan para intentar vender todo el stock de pisos que tenemos).

Aun podríamos desagregar todavía más los sectores (hasta 99). Gráficamente no se vería nada. Pero destaco las caídas y aumentos más importantes.

En el top 5 de caídas nos encontramos con:
Silvicultura (cuidado de bosques, -21,2%), Construcción de edificios (-23,5%), Actividades sobre juegos de azar y apuestas (-24,2%, ¿quizá nos hemos vueltos más aversos al riesgo?), Transporte aéreo (-25,2%), y finalmente, con el premio al sector que más empleos ha destruido: Industria de extracción de minerales metálicos (que pierde un 25,6%).

En el top 5 de aumentos tenemos:
Actividades de organizaciones y organismos internacionales (13,04%), servicios de información (17,3%), pesca y acuicultura (18%), actividades veterinarias (28%) y, con el premio al sector que más empleos ha aumentado: Actividades de descontaminación y gestión de residuos: 70,1%.

Hay que destacar que, si bien este último aumente un 70%, hablamos de términos relativos. En términos absolutos ha pasado de 5.700 trabajadores a 9.700.

Sobre nuestra estructura de trabajo, aquí podemos ver un gráfico con el total de trabajadores por edades tanto en 2008 como en 2012:

Podemos ver como la gran diferencia entre ambas líneas se concentra en las edades más jóvenes. De hecho, a partir de los 50 años las líneas son casi idénticas. Mostrando que había el mismo empleo para esas edades en 2008 que en 2012. Obviamente, el hecho de que en cuatro año halla ido aumentando la población activa en ese rango es lo que hace que su tasa de paro vaya aumentando.

Por formación recibida nos encontramos otro gráfico ciertamente revelador. 

La gran divergencia entre el número total de ocupados en 2008 y 2012 se concentra en los estratos población con menor educación oficial. A partir de grado superior, el número de trabajadores se mantiene casi invariante. De nuevo, esto no quiere decir que la tasa de paro no haya aumentado, ya que, se entiende, ahora hay más gente.

Espero que les haya resultado interesante ver de forma un poco más desagregada los datos concernientes al empleo. La heterogeneidad inherente de la sociedad, tanto en edad, como en formación, como en especialidad sectorial, hace que de vez en cuando nos tengamos que ir fijando en la evolución de cada una de las partes para no perder contacto con la realidad.

Gracias por leernos, y disfruten del día del trabajador. 
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30 abr 2013

La gestión de los servicios sanitarios (algunas evidencias)


Entre 2000 y 2010, el gasto sanitario en España en relación al Producto Interior Bruto ha aumentado más de un 30%. Esta tendencia creciente ha sido compartida por la gran mayoría de los países de nuestro entorno. Sin embargo, como mencioné en mi último artículo, en cuestiones de salud, no sólo es importante fijarse en el gasto, sino también en los resultados obtenidos.
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26 abr 2013

Crecimiento económico y del empleo

En este mismo blog he escrito alguna vez sobre esa coletilla económica de que debemos crecer por encima del 2% para empezar a crear empleo.
Pero con los nuevos datos de la EPA he querido hacer un pequeño ejercicio de Excel, espero que sin errores ;), para ver un poco gráficamente esta relación.

Teóricamente, la ley de Okun estudia la relación existente entre el crecimiento del PIB y la tasa de paro. Sin embargo, yo me he querido fijar directamente en la tasa de crecimiento tanto del PIB como del empleo (en base a los ocupados).

He realizado la regresión de dos formas.

La primera, a través de los datos trimestrales de crecimiento económico y las tasas de variación interanual de la EPA (en serie desestacionalizada). 



Lo que nos encontramos en esta regresión (desde el primer trimestre de 1991 hasta el primero de 2013), es que un aumento de un 1% en el crecimiento del PIB aumenta en un 1,5% el crecimiento del empleo. Sin embargo, de media, es necesario crecer más de un 1,26% para que el crecimiento del empleo sea positivo (1,9024/1,5087).

La segunda forma es utilizar los datos regionales, que en vez de trimestral, son anuales. Así, cogemos el crecimiento del PIB y del empleo de cada comunidad autonóma desde 1995 hasta 2010 (hasta donde llega la serie regional):


Aquí la relación cambia un poco. Por cada aumento de un 1% en el crecimiento del PIB aumenta un 1,352% el crecimiento del empleo. Y es necesario un crecimiento superior al 1% para que se empiece a crear empleo (1,4402/1,352).

En un contexto en el que vaya aumentando la población activa de manera considerable(como así venía sucediéndose hasta que empezó la crisis), el crecimiento necesario para que baje la tasa de paro será mayor, por lo que el 2% (e incluso el 3% que llegué a estimar hace un año) sería más apropiado.

Lo que vemos por tanto, de dos formas distintas, es que, en media (esto no deja de ser una correlación directa), va a ser necesario al menos un crecimiento interanual del 1% para que el empleo vuelva a crecer.

Ahora bien, como digo, esta es una relación basada en la serie temporal que tenemos en base al modelo productivo y la estructura laboral que hemos tenido en España hasta ahora. Veremos si la reforma laboral o la introducción de los llamados mini Jobs (si es que los llegan a poner), o la especialización en algún otro tipo de modelo productivo hace que esta tendencia cambie de forma considerable, y se pueda crear empleo con un crecimiento del PIB menor.  
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21 abr 2013

El desafío del sistema sanitario español

En mi última entrada destaqué la necesidad de mejorar el sistema de incentivos de los funcionarios públicos como una alternativa para aumentar la eficiencia en el sector público. En el post, mencioné que debemos ser cuidadosos a la hora de buscar mejorar la eficiencia en el sector público, pues la perspectiva utilizada en el ámbito privado no siempre es la idónea en el caso de los servicios públicos.
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2 abr 2013

Balanzas sectoriales (IV trimestre 2012)


Martes. 2 de abril. Se publican los datos sobre las balanzas sectoriales, o cuentas trimestrales no financieras de los sectores institucionales: hogares, empresas, sector público y sector exterior, referidos a la evolución en el cuarto trimestre de 2012.

Como ya sabréis, estas cifras son el reflejo de las partidas de ingresos y gastos, así como de la capacidad de financiación o endeudamiento (derivado de que los ingresos sean superiores a los gastos o viceversa) de los diferentes sectores de la economía, y explica la interrelación que existe entre ambos sectores, en concreto, que la capacidad de ahorro del conjunto de la economía (sector privado más público) queda limitado por sus exportaciones netas.

Puesto que los datos no vienen desestacionalizados, las comparaciones hay que realizarlas entre mismos trimestres de diferentes años, por lo que veremos la evolución de estas cifras en los respectivos 4º trimestres de los diferentes años.

Hogares


Vamos a empezar con el estudio de las finanzas de las familias.


 Así, la renta primaria de las familias (derivada del trabajo), disminuye un 5,54%, hasta los 172.158 millones. Esto se debe, por un lado a la caída en el empleo (que hace que cada vez trabaje y reciba un salario menos gente) y por la devaluación interna, que hace que los que trabajen cobren menos.
Las familias pagan impuestos (IRPF) y reciben transferencias por parte del sector público. En general las familias reciben más transferencias que lo que pagan de impuestos, por lo que la renta disponible de las familias aumenta. En el cuarto trimestre estas transferencias netas se han mantenido más o menos estables, en los 29.795 millones, cayendo un 0,68% no por la mejora en el panorama económico, si no por el ajuste en los gastos del sector público.
Así, la renta disponible de las familias en el cuarto trimestre de 2012 alcanza los 201.953 millones, una caída del 4,85%.


 El consumo de las familias ha caído un 1,99%, derivado de la menor renta que tienen disponible para gastar. Sin embargo, el consumo sigue siendo muy estable, lo cual hace que las familias recorten de su ahorro. Así, el ahorro neto de las familias alcanza los 12.019 millones, una disminución del 34,88%.
Esto hace que la tasa de ahorro neto baje hasta el 5,95% (en el cuarto trimestre de 2012 fue del 8,69%).

 Depende de como mires la tasa saldrá una cifra u otra. Lo puedes ver en términos brutos, netos, desde la renta primaria o ajustada. De cualquier manera te saldrá una clara disminución de la tasa de ahorro que evidencia la típica paradoja del ahorro. Todo el mundo intenta ahorrar, eso disminuye la actividad económica (tampoco hay motivos para invertir ya que no venderías tu producción) la renta que se recibe va cayendo y tu ahorro con ella. 

Si vemos la evolución de la tasa de ahorro en media móvil (la media de los últimos cuatro trimestres) podemos ver esta evolución:


Para ver el endeudamiento debemos atender a otra variable, la inversión:


Como vemos, la inversión neta de las familias alcanza los 3.082 millones. No bajará mucho más. De hecho ha subido un 2,53%. Esto hace que las familias tengan una capacidad de financiación (o una capacidad de reducir su deuda) de 9.467 millones. Se reduce por tanto un 42,54%. Es decir, las familias tienen una menor capacidad de devolver sus deudas, ya que su ahorro ha disminuido, y la inversión no parece querer bajar más.

Esta menor capacidad para pagar la deuda hace que poco a poco vaya aumentando la morosidad y que, eventualmente, la gente sea incapaz de pagar su hipoteca, lo que acaba potenciando los desahucios.

Hay una cosa que quiero remarcar. Quiero darle más vueltas al asunto y quizás lo analice en otro artículo a parte. Estamos viendo como, por una parte, la capacidad de ahorro de las familias es cada vez menor pero, a la vez, la deuda de las familias va cayendo con más intensidad (según los datos del banco de España). ¿Cómo se explica esto?
En el caso de las empresas la evolución es mucho más pareja, sobre todo en el ritmo de la evolución de ambas partidas. Pero en las familias no.

Creo que puede deberse muy seguramente a que lo que está cayendo es la deuda bruta de las familias. ¿Cómo pagan estas deudas si cada vez tiene menos dinero para hacer frente a ellas? Vendiendo activos. O, con el embargo de, por ejemplo, la casa. Así, aunque las familias tengan cada vez menos dinero (o quizás precisamente por eso), no pueden hacer frente al pago de una deuda de forma periódica, se le embarga la casa y se le descuenta de golpe una gran parte de esa deuda, a la vez que, obviamente, disminuyen sus activos (su hogar). También se puede vender el coche, activos financieros, etc. Es decir, que las familias han reducido mucho su nivel de deuda, pero es muy posible que se deba a esta venta de activos y no por la capacidad de pago generada, puesto que ha caído mucho. 

Empresas




Las empresas producen un valor añadido total de 114.055 millones, un 1,08% menos que en el cuarto trimestre de 2011 (se vende menos internamente, recordemos que las familias consumen un 2% menos, y se aumenta las ventas al exterior).
El ajuste de las empresas se realiza despidiendo gente y reduciendo salarios. De forma que la remuneración de los asalariados cae un 5,61%, hasta los 76.677 millones (y esto hace que la renta de las familias cayese el 5,54% que veíamos antes, todo está conectado).
En rentas de propiedad (intereses, etc) los gastos caen un 38,46%, hasta los 10.506 millones.
Además, el pago por impuestos aumenta una barbaridad, un 68,16%, hasta los 13.986 millones. Como veremos aquí hay una estratagema por parte del sector público. Al no haberse hecho parte de las devoluciones (se estima que se debían haber devuelto 5.000 millones entre sociedades e IRPF), el pago mostrado en el cuarto trimestre es superior al que debería. Así, la recaudación mostrada por parte del sector público es superior a la que debería. Estas devoluciones, se cree, contarán en las cuentas del 1º trimestre de 2013.


Descontando de los ingresos que reciben las empresas por su producción los gastos arriba descritos obtenemos el ahorro de las empresas, de 14.926 millones.
La inversión de las empresas se reduce un 67,26% (no hay incentivos para invertir ya que no hay expectativas de demanda, y Europa en los meses previos ha estado de capa caída), hasta un total de 2.335 millones.
Así, la capacidad de financiación (o capacidad para devolver deuda) es de 12.591 millones, que representa un aumento del 201,65%.

Las empresas venden menos, pero no se reducen mucho los ingresos (gracias al sector exterior), y han reducido mucho los gastos y la inversión, permitiéndose tener un grueso de dinero que les permite ir pagando su deuda.

Instituciones financieras


Hablamos de los bancos. Instituciones que ganan dinero operando con el dinero.


En este caso, las ganancias (que podemos asociar al ahorro neto, ya que estas empresas no consumen, han sido de 6.016, un 25,97% inferiores al cuarto trimestre de 2011. Sin embargo, la variación en su patrimonio debido al ahorro y las transferencias de capital ha aumentado un 158,88%, hasta llegar a los 34.312 millones. ¿Por qué? Sencillo, por la variación en las transferencias de capital, que han sido de 28.296 millones. ¿Qué es esto? Las ayudas a la banca. Veremos como computan casi al milímetro en las cuentas del sector público (aumentando holgadamente el déficit).


Con una inversión (pequeña) de 1.799 millones, la capacidad de financiación ha sido de 32.513 millones de euros. Que han servido para ir tapando los agujeros.

Así, el sector privado, con un ahorro neto de 61.787 millones y una inversión de 7.216 millones, ha podido reducir su endeudamiento en 54.571 millones en el cuarto trimestre de 2012.




 Sector Público

Pasemos a estudiar la evolución del sector público. Finalmente obtendremos el resultado final del déficit de todas las administraciones públicas para el 4º trimestre y por tanto, tendremos el dato del déficit público para el año 2012.

Sobre los recursos públicos:

La recaudación primaria, aquella que se deriva de los impuestos a la producción y las importaciones (sobre todo estamos hablando del IVA), alcanza los 30.292 millones, un aumento del 16,11% que corresponde al aumento en la tributación del IVA que se impuso en septiembre.
Los impuestos corrientes, derivados de la renta y el patrimonio (IRPF y sociedades), alcanza una recaudación de 35.410 millones, un aumento del 12,82% con respecto al cuarto trimestre de 2011. Este aumento se deriva en primer lugar del aumento en la tributación del IRPF que se hizo a comienzos de 2012, pero sobre todo al hecho de que se hicieran trampas contables, de forma que parte de las devoluciones que se tendrían que haber hecho en 2012 se hicieron en 2013 (lo cual ha aumentado enormemente el déficit en los primeros meses de este nuevo año). Según algunas estimaciones, la recaudación debería haber sido 5.000 millones menos (que se adelantaron desde 2013, lo cual va en línea con la evolución de los trimestres anteriores. Pero, de todas formas, esta es la contabilidad realizada, y si no se ajusta en próximos meses, así se quedará.

En tercer lugar, las cotizaciones sociales alcanzan una recaudación de 33.368 millones, una caída del 8,23% con respecto a 2011, derivada del menor empleo. Recordemos que en 2012 se destruyeron 787.714 empleos.

En total, los recursos del cuarto trimestre de 2012 son de 99.070 millones, un aumento del 5,89% que se explica por el aumento en la tributación y las trampillas contables.

Por parte de los empleos:

Vemos una caída en las prestaciones sociales y las transferencias que caen un 5,05% y alcanzan los 85.871 millones de euros.
En realidad, las prestaciones y transferencias sociales corrientes sí que aumentan, derivadas de el desgaste de la actividad económico y el aumento del desempleo.
Lo que disminuye son las prestaciones en especie. Así se entienden a las prestaciones en forma de sanidad y educación. Así, el gasto en estos dos sectores por parte del sector público ha caído, sobre todo quizás a la eliminación de la paga extra de navidad y por los ajustes derivados de la austeridad. Esta partida (transferencias en especie) cae un 8,7% y hace que el global baje.

El consumo del sector público también cae, un 9,69%, hasta los 25.180 millones.
La inversión neta (inversión bruta menos depreciación) alcanza por primera vez cifras negativas. Cae un 680% (muy abultado por haberse vuelto negativo, y es de -2.366 millones. Esto quiere decir que se está invirtiendo menos de lo que se está depreciando la inversión previamente realizada.
Sin embargo, hay una partida que sí aumenta, las transferencias de capital. Alcanzan los 28.040 millones, un aumento del 295,88% con respecto a las transferencias que hubo en el cuarto trimestre de 2011.
Estas transferencias, que no son más que las ayudas a la banca, elevan en gran parte los empleos totales. 
Otra partida que también aumenta, son los pagos por rentas de propiedad, en general pagos por intereses, que alcanzan los 7.416 millones, un aumento leve del 1,9%.
En total, los empleos en el 4º trimestre de 2012 son de 144.141 millones de euros.

Si restamos, 99.070 millones de recursos y 144.141 millones de empleos, obtenemos el déficit, de 45.071 millones.
Junto al resto de déficit de los tres primeros trimestres del año, las administraciones públicas alcanzan un déficit público de 111.616 millones, que representa un aumento del 11% con respecto al déficit de 2011 (Zapatero, ¿se acuerdan?). En perspectiva esto representa un déficit del 10,62% sobre el PIB (1.051.204 millones de euros).

Sector exterior


Lo que indica cuanto nos hemos endeudado finalmente como país es la evolución de nuestro sector exterior.


Así, nuestras exportaciones han crecido un 5,64%, hasta los 87.766 millones. Nuestras importaciones han caído un 3,3%, hasta los 82.890, y esto ha creado un diferencial de 4.876 millones, que es nuestro saldo de comercio, positivo. Hemos vendido más de lo que hemos comprado.
Además, han entrado 4.624 millones de euros al país en forma de capital. Haciendo que el total de dinero que ha entrado al país haya sido de 9.500 euros, que es nuestra capacidad de financiación como país.

Balanzas sectoriales


Como sabemos, estas balanzas deben estar siempre en equilibrio.
El desendeudamiento del sector privado es igual al endeudamiento del sector público más el saldo exterior.
Así: (S – I) = (G – T) + (X – M)
El saldo exterior es de 9.500 millones de euros que han entrado y, gracias al endeudamiento del sector público, de 45.071 millones, el sector privado ha podido desapalancarse en 54.571 millones de euros.


Pongo en negativo la parte de la ecuación de la derecha para que pueda verse en formato espejo como las variables se igualan.

¿Problemas? Varios.
En primer lugar, gran parte del endeudamiento público (y por tanto, parte del desendeudamiento privado) forma parte de las ayudas a la banca (más de la mitad). De no ser por estas ayudas, el déficit del sector público habría sido mucho menor, claramente, y el desapalancamiento del sector privado también (aunque no se habrían resentido ni familia ni empresas).

En segundo lugar, las familias lo están padeciendo cada vez peor. Su capacidad de ahorro baja puesto que sus ingresos bajan, las transferencias son cada vez menores y los impuestos cada vez mayores. Las empresas han reducido mucho sus gastos por rentas de propiedad y al menos han podido taimar la caída de sus ingresos a través de las exportaciones.

Posiblemente vaya actualizando sobre la marcha con algunos datos más, pero para ver una perspectiva amplia del panorama creo que sirve. 

Espero que haya sido de interés este pequeño análisis gráfico sobre las finanzas sectoriales. 
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