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9 ago 2013

Necesidad de una regenaración en el mainstream económico


Artículo escrito por Jorge Segura (@jorgel_segura). Podeis visitar su blog en "La condición mecánica". 

A finales de 2012 el ex-vicepresidente del Banco Mundial y nobel de economía Joseph Stiglitz, impartió en Zurich una conferencia titulada “Crisis, contagio y la necesidad de un nuevo paradigma” (disponible en youtube), donde analizaba la necesidad de un nuevo paradigma económico, los problemas de las interpretaciones económicas actuales y el fracaso de las teorías económicas vigentes desde hace algunas décadas y que son inconsistentes con la realidad.
1. Fallos en la disciplina macroeconómica moderna (y sus modelos)
  • No ha predicho de ninguna forma la crisis económica.
  • Los modelos estándar afirman que las burbujas no pueden ocurrir.
  • Está basada en modelos simplistas con fuertes presuposiciones matemáticas y económicas.
  • Los individuos somos racionales y tenemos expectativas racionales.
  • Los modelos típicos son los de “agente representativo” para los que no hay problema de información asimétrica ni problema de externalidades.
  • Los shocks son externos.
  • No había riesgo porque los modelos incorporan distribuciones diversificadas, al asumir que sus modelos eliminan el riesgo creen que el riesgo no existe.
  • Conclusiones y creencias inconsistentes con la experiencia histórica y la evidencia microeconómica.
2. Políticas económicas (monetarias) basadas en modelos erróneos, políticas fallidas al cuadrado
El marco conceptual en el que se basan las políticas monetarias de las instituciones oficiales siguen estas tres pautas:
  • Mantener la inflación baja es necesario, y casi suficiente, para la estabilidad y el crecimiento.
  • Los gobiernos no tienen herramientas para prevenir las burbujas.
  • Es más barato arreglar los problemas después de que estalle la crisis que hacerlo antes.
Incluso después del estallido de la burbuja financiera se sigue afirmando que sus efectos están controlados porque:
  • hay diversificación de los riesgos
  • los mercados ofrecen buenos márgenes de maniobra para rectificar (colchón)
3. Respuestas inadecuadas a la crisis
  • Alto desempleo 5 años después del inicio de la crisis
  • Los modelos estándares no se centran en el crédito y por lo tanto no tienen mucho que decir sobre cómo reparar el sistema de crédito (sistema financiero); para ellos no existen asimetrías de información, ni diferencia entre los diferentes agentes de mercado (p.e. prestamista-prestatario) ni incentivos de los bancos o sus empleados.
  • Tampoco tienen nada que decir de las deficiencias inherentes a la titularización, a pesar de que esta (1) ha supuesto una de las principales innovaciones y avances en los mercados financieros, (2) es más que cuestionable su poder de diversificación de riesgos, (3) atenúa los incentivos (perversos), (4) algunos mercados toman ventaja con la información asimétrica (los bancos por ejemplo), (5) evidencia clara de que la mayoría de los participantes no entendían los problemas perversos de la información asimétrica (preferentes, derivados, coberturas, etc) y (6) muchos tenían creencias y realizaron acciones que nada tenían que ver con el modelo de racionalidad y expectativas racionales.
4. Lenta recuperación
La deslocalización del capital a lo largo del planeta ha hecho que, en contra de lo que establece la teoría ortodoxa, la recuperación está siendo muy lenta.
  • Teoría: rápida recuperación, la economía se ajusta a una nueva realidad y se llega a un nuevo equilibrio asociado a una nueva realidad.
  • Realidad: persistencia de los efectos de los shocks, mucho mayores de lo que los actuales modelos pueden explicar. Solo hay que mirar los balances de los agentes económicos.
5. Operaciones beneficiosas para algunos agentes privados son perjudiciales para el conjunto de la economía
Algunas transacciones beneficiosas para algunos agentes privados no son socialmente deseables porque pueden llevar a que riesgos de mercado se conviertan en riesgo sistémico y este último envuelve el comportamiento del sistema como un todo.
El exceso de préstamos e interconectividad hacen que el sistema sea más volátil y vulnerable a los shocks, ya sean estos internos o externos.
Lo peor de todo es que los participantes del mercado ignoran estos efectos.
6. Los incentivos financieros empeoran las cosas
Todas las instituciones “demasiado grandes como para caer” (too big to fail) tienen un incentivo a tomar más riesgo; el sistema evoluciona hacia grandes instituciones (todas las representadas a través de lobbies en Washington o Bruselas) porque:
  • Implícitamente están garantizadas: riesgo moral (hazard risk)
  • Pueden conseguir dinero muy barato
  • Tienen poder de mercado y lo que es peor,
  • Poder político que da forma a las regulaciones y sus consecuencias perversas.
7. Transformación estructural
La gran depresión supuso una transformación estructural; de una estructura agrícola a una estructura industrial.
Esta gran depresión supone otra gran transformación estructural; de una estructura industrial a una estructura de servicios.
8. Conclusiones
(1) El paradigma de las últimas décadas se ha mostrado erróneo y las políticas económicas basadas en él han contribuido a la crisis financiera y su inadecuada recuperación.
(2) La “diversificación” de riesgos puede hacer a una economía más inestable (a veces diversificación = dispersión).
(3) La arquitectura financiera importa muchísimo.
(4) Una transformación estructural de la economía no es lo mismo que una fluctuación “normal” de esta (teoría de los ciclos económicos obsoleta).
(5) Los modelos importan muchísimo:
  • fuertes asunciones/hipótesis llevan a fuertes conclusiones (excesivamente rígidas y con dificultades para adaptarse a la realidad)
  • los supuestos matemáticos importan (p.ej.convexividad-concavidad)
  • las redes y fricciones importan
  • los viejos análisis son intelectualmente incoherentes con la realidad
  • hay que intentar buscar un conjunto de modelos que provean de una mejor descripción y más coherente con lo que ha ocurrido y ocurre en la realidad
  • estas son las bases mínimas para comenzar con nuevas políticas que mejoren el comportamiento económico
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27 ene 2013

Geografía económica (II): Un repaso histórico del espacio


Para llegar a comprender el estado presente de cierto espectro del análisis económico de una manera completa, no deberíamos perdernos una cierta explicación de cómo hemos llegado hasta donde estamos. No es una labor realmente necesaria, ya que podría explicar directamente los conceptos e instrumentos empleados a día de hoy que, en base a una ciencia acumulativa, incorporan ya el recorrido histórico que los preceden. Pero nos perderíamos parte de la diversión asociada al descubrimiento.

Primero, conviene recordar qué estábamos estudiando. Pues la geografía económica no da cuenta de los patrones de comercio entre estructuras productivas dadas, sino como estas estructuras evolucionan a través de la interacción (movimiento comercial, empresarial y poblacional) entre los diferentes países.

Repartiendo la tierra


Johan Heinrich von Thünen fue quizás el primero que aunó en un análisis espacial la consideración de que la tierra era homogénea y la existencia de costes de transporte. Es decir, intentó eliminar las diferencias derivadas de la 1º naturaleza (fertilidad de la tierra, orografía…) para centrarse en la 2º, aquella que nace de las diferencias económicas (valor, productividad…). En su conocido modelo sobre el uso agrario de la tierra (que data de 1826, pero que no llegó a traducirse al inglés hasta 1966), intenta explicar como se distribuía la producción de variedades (productos agrarios) en el espacio que rodea una hipotética ciudad.

La primera consideración es la de la tierra como un input más, por el que hay una cierta competencia. Cada porción de tierra es diferente, pues estará más o menos alejada de la ciudad (donde se vende el producto agrícola producido en dicha tierra) y por tanto, llevará aparejada unos costes de transporte diferentes (mayores cuanto más alejada esté, claro).

Cada porción de tierra será propiedad de aquel que más pueda pagar por ella, es decir, del que pueda obtener un mayor beneficio por ella. Pues bien, hay cuatro factores que afectan al beneficio: La productividad por unidad de tierra (derivado del producto), el precio de mercado, el coste de producción (laboral), y el coste de transporte (asociado a la distancia).

Así, el beneficio, que será la máxima cantidad que se estará dispuesto a pagar por ese terreno, se puede derivar de la siguiente formula:


El producto que genere un mayor valor será el que obtenga la parcela más próxima a la ciudad. Como los productos tienen diferentes productividades, el coste de transporte (que va asociado al producto) es también diferente para cada producto. Si yo produzco el doble, deberé pagar el doble para transportar mi carga. Así, los productos más valiosos y productivos generan un mayor valor que ofrecer en las parcelas cerca de la ciudad, pero en cambio pueden ofrecer menos en las parcelas más alejadas, que serán apropiadas por productos menos productivos pero que se enfrentarán a menores costes de transporte.

Eso genera una distribución de la tierra en anillos concéntricos, donde las variedades menos productivas estarán más alejadas de la ciudad.


Esto se complementa de forma indirecta con la visión ricardiana de los rendimientos decrecientes de la tierra para ver las diferencias existentes entre 1º y 2º naturaleza. En el caso de David Ricardo, es la tierra la que es heterogénea, siendo más o menos productiva. De forma que siempre empezaremos a utilizar las tierras más fértiles y, cuando queramos aumentar nuestra producción, deberemos emplear las tierras que quedan, menos productivas.

Utilizar el espacio para estudiar la 2º naturaleza, aquella que se deriva de la interacción económica de los agentes en un espacio homogéneo (donde la heterogeneidad viene dada por la variedad a producir), fue el primer pasó para encauzar lo que después sería la Geografía Económica.

El nacimiento de las ciudades


Los siguientes desarrollos que seguirían esta línea hablarían de un elemento más importante: La propia formación de la ciudad. En el modelo de Von Tünen la ciudad está dada de forma exógena, pero su formación y evolución puede también interpretarse de manera económica.

Es cierto que el nacimiento de las ciudades puede no derivar puramente de aspectos económicos, sino históricos. Sin embargo, estos procesos de aglomeración poblacional (pues las ciudades no son sino clusters poblacionales) que tienen sus raíces en el conocido libro de Marshall de 1890 (Principios de Economía), pueden describirse a partir de cuatro fuerzas:

    • Economías de escala a nivel microeconómico.
    • Una oferta de trabajo más amplia y especializada.
    • Un capital humano naciente derivado del face to face.
    • La generación de infraestructuras e instituciones modernas.

Esas fuerzas hacían que el beneficio económico de una empresa fuera mayor conforme mayor fuera el número de población en la que se asentara (eliminando la obviedad de que vendería más). Esto hace que la economía tienda aglomerarse para aprovechar estas fuerzas positivas.
Por otro lado, la forma de la estructura urbana también suele desarrollarse teóricamente a partir de las funciones bid-rent, que son una derivación sencilla del propio modelo de Von Thunen por William Alonso en 1964, donde la demanda de espacio para trabajar (empresas) o residir (viviendas) y un coste de transporte (denominado commuting) determinan como se distribuirán las zonas residenciales, comerciales, industriales y agrarias, la formación de policentros… en lo que actualmente es la rama de Economía Urbana.

Competencia espacial


Si en el primer caso veamos la competencia de las empresas por un mismo input (la tierra y, por tanto, el espacio), el modelo de Hotelling (que data de 1929) enmarca el proceso de competencia espacial por una demanda dada.
Si bien el modelo confeccionado originalmente por Hotelling no trata el espacio físico, se puede (y así se suele hacer) simplificar de esta forma.

Imagínense que la población vive distribuida a lo largo de una calle (una línea, vamos). ¿Cómo se situarán dos empresas que intenten maximizar sus beneficios? ¿Dónde se localizarán las dos?

Hay dos fuerzas que juegan parte en esta competición estratégica. La primera, es el poder de monopolio, la segunda la atracción de consumidores.

El lugar desde donde se es más accesible a la totalidad de la población (que vive en una hipotética línea y que incurre en unos costes de transporte para moverse por esa linea), es estar en el centro. Así, con unos costes de transporte lineales, las empresas maximizaran su beneficio intentando vender al máximo de población, esto es, acercándose al centro. Al final esto hace que las dos empresas estén juntas en medio de la calle.
Esto explica porque los partidos políticos quieren o tienden a decir que son de centro, para maximizar el espectro de población a la que vender sus ideas dentro del espacio ideológico.

En 1979, Aspremont cambió un elemento del modelo. Le dio más importancia a los costes de transporte, y en vez de lineales, los hizo cuadráticos. Esto es, moverte dos kilómetros te cuesta más del doble que moverte uno. Digamos que esto hace que la gente esté más “atrapada” o esté menos dispuesta a moverse a buscar la empresa más barata.

El resultado será justamente el contrario, las empresas se irán a los extremos de la calle. De esta forma, pueden generar una competencia monopolística, al reducir la competencia directa (que se producía al estar juntas). Las empresas prefieren no buscar tanta demanda yéndose al centro, sino poder aumentar el precio a una población que tiene menos incentivos a irse a la otra empresa (que está más lejos), y para ello lo mejor es alejarte de la competencia.

Como vemos, diferentes costes de transporte dan resultados totalmente opuestos. Si hay mucha libertad de movimiento en la demanda (bajos costes de transporte), las empresas tendrán que intentar apropiarse de ella y tendrán que competir más fuertemente. Si hay poca libertad de movimiento (altos costes de transporte) las empresas se aprovecharán creando monopolios sobre una población a la que le cuesta irse a la competencia.

Este simple modelo ha generado dos ideas importantes: El diferente resultado que puede emerger a través de un elemento como los costes de transporte, y que la competencia espacial es, por naturaleza oligopolistica. En palabras de Thisse: “Una vez que se ha reconocido que las empresas operan en el espacio, es fácil ver que cada una compite únicamente con las empresas que se sitúen en su “barrio”, independientemente del total de empresas que existan”. Esto generará un debate entre la competencia monopolística de Chamberlin y la teoría del oligopolio que defiende Kaldor. Pero en cualquier caso importa la idea de que, una vez que incluyes el espacio, la competencia perfecta desaparece.

El nacimiento de la Nueva Geografía Económica


En 1957, Myrdal daría en otra de las claves de un sistema económico complejo, la causación acumulativa: “no hay ninguna tendencia que implique una estabilización automática en un sistema social…Puede existir una causación circular que haga que un pequeño cambio produzca cambios mayores en la misma dirección, por lo que el proceso social sea acumulativo y gane velocidad”.

En un contexto espacial esto es obvio bajo un elemento que todo el mundo conoce: Los pueblos.
En la estructura espacial de  los pueblos (lo que podríamos llamar su modelo macroeconómico), no existe nada parecido a un equilibrio sobre el que orbitar. Si un pueblo pierde población, eso va generando fuerzas que hacen que más población quiera irse (menos tiendas, menos trabajadores…). De forma que los pueblos se quedan cada vez con menos gente y las ciudades van concentrando población, no hay ningún equilibrio previo que sustente una estructura de status quo. La pregunta es, ¿Este proceso que vemos entre pueblos y ciudades, puede suceder entre regiones, países o zonas geográficas?


¿Puede suceder algo así en España, donde cada vez más población se vaya a otros países, (véase Alemania) y esto genere no menos sino más incentivos para que más gente se vaya en un bucle que termine por romper España?
¿Puede que esto no suceda con la población pero si con las empresas, de forma que una tipología de empresa (las más productivas, más globalizadas, más libres) se concentre en una región y potencie aun más la diferenciación en la estructura productiva de un país?

Esto es lo que la Nueva Geografía Económica en general y Krugman en particular (como impulso original de esta rama a partir del libro Geografía y comercio y el paper “Increasing returns and economic geography “, ambos de 1991), se encargarán de explicar.
Cómo diferentes regiones ven cambiar sus estructuras productivas, que se polarizaran más o menos, en base al movimiento de bienes, empresas y trabajadores, en un contexto de competencia imperfecta y costes de transporte en lo que se llama el modelo Centro-periferia.

Para explicar en detalle lo que representa este modelo económico, primero explicaremos una serie de conceptos previos sobre la competencia imperfecta y las fuerzas de aglomeración espacial. Pero eso será en el siguiente capítulo.

 Escrito por Miguel Puente Ajovin / @Caoticaeconomía

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4 ene 2013

Geografía económica (I): Una pequeña introducción


La ciencia económica despliega sus redes por un abanico amplio y extenso de áreas de estudio con las que intentar entender, a través del análisis, el comportamiento del mundo económico.

Una de esas áreas de estudio es la Nueva Geografía Económica, o NEG a partir de ahora, que estudia, grosso modo, la distribución de la actividad económica en el espacio, así como las fuerzas que conforman esta distribución y los efectos derivados de la misma.

El espacio en el análisis espacio-temporal.

En un análisis microeconómico estándar, la actividad económica se lleva a cabo en algún hipotético lugar en el que la actividad económica no sufre los efectos derivados de unos costes de transporte que, en la práctica, son difíciles de obviar. Veremos los efectos de esta consideración con detenimiento cuando explique el teorema de imposibilidad espacial de Starrett.

Lo cierto es que el tiempo, una de las claves en el análisis económico, sí que ha tenido un desarrollo mucho más profundo (crecimiento, expectativas, teoría de juegos secuenciales, evolutionary economics, modelos dinámicos de macro, discretos y continuos…), de forma que es difícil pensar en un modelo económico moderno que no lo incluya de alguna manera. Sin embargo, el espacio, como elemento característico de análisis, ha tenido un recorrido más taimado, al menos hasta la explosión derivada del resurgimiento de la presente rama tras el paper de Krugman de 1991, Increasing returns and economic geography, que enmarca los elementos principales por los que discurre la NEG, y que veremos al explicar el teorema centro-periferia.

Baste en esta pequeña introducción con explicar que, para presentar el espacio en el análisis económico, partimos de dos elementos necesarios:
  • Un cierto límite en la cantidad de actividad económica que puede originarse en un cierto lugar o región (superior, derivado de una cierta congestión, o inferior, derivado de la inmovilidad espacial de cierto sector de la población). Es decir, establecer de forma exógena la existencia de estas regiones.
  • Costes en el comercio entre dos regiones.
En términos clásicos, cada región puede ser entendida como un mercado, en el sentido de que dos puestos de venta idénticos (en todos los sentidos) situados en un mismo mercado venderán lo mismo y obtendrán el mismo beneficio.

Dos regiones se diferenciarán porque, entre ellas, existe una separación (entendida en sentido amplio, es decir, no tiene por qué ser solo física) que afecta a la forma en la que se relacionan, ya sea que la población no pueda moverse libremente entre ellas, o que exista un cierto coste de transporte al mover los bienes de una a otra, o un contexto institucional marcadamente diferente. Sin embargo, estas regiones se interrelacionarán en un macro-espacio (área económica), siempre que esta separación no sea demasiado alta. El grado en el que dos (o más) regiones se relacionen determinará la forma que toma la distribución de la actividad económica entre ellas.

Separación y NEG

Huelga decir que suponer que no hay costes de transporte (es decir, en ausencia de “separación” entre las regiones) sería tanto como decir que hay una sola región, por lo que no hay distribución que estudiar. Caso parecido sucede si los costes son tan altos que no existe relación económica entre ellas.

Podemos por tanto delimitar un poco mejor a qué nos referimos con “regiones” o “áreas económicas” en el contexto que estoy utilizando. Suponiendo de base que existen ciertos costes de transporte (característica más común de la separación derivada del espacio):
  • Área económica: Conjunto de regiones que mantienen una relación económica con un cierto grado de libertad de mercado, esto es, con una cierta movilidad entre regiones de su población, y unos costes de transporte derivados del espacio.
  • Regiones: Espacio económico con un grado de libertad de mercado máximo dentro de las mismas (es decir, el comercio que sucede dentro de la región no se ve influenciada por estos costes de transporte).
El término que he empleado como “región” es una simple categoría espacial. Puede indicar ciudades (que se relacionan en una comunidad autónoma), comunidades autónomas (que se relacionan en un país), o países (que se relacionan en el mundo). Y hasta que no empecemos la conquista intergaláctica lo dejaremos ahí.

Así, la NEG estudia como se conforma el tamaño y la estructura productiva de regiones que se relacionan entre sí, a partir de las características de cada una y el grado de relación existente entre ellas en una misma área económica.

El espacio no implica, solo, comercio.

Los análisis sobre el comercio entre dos regiones, o dos países, han sido analizados desde los comienzos de la ciencia económica. Por este lado, la NEG no presenta ninguna revolución.

Desde la nueva teoría del comercio internacional hasta los modelos macroeconómicos que incluyen sector exterior, la inclusión de “algo externo” al propio espacio de análisis ha sido un elemento in-crescendo a la hora de estudiar el mundo real a través de modelos formales. Pero estos modelos suelen incluir de una manera sistemática el comercio de bienes y servicios, delimitando de forma exógena el número de agentes y la propia estructura productiva de un determinado país.

La NEG, en cambio, incluye la movilidad del capital, de las empresas o de los trabajadores, como parte fundamental del análisis. El capital irá allá donde encuentre un mayor rendimiento, las empresas allá donde obtenga un mayor beneficio, y los trabajadores allá donde le paguen un mayor salario (real).

Estos movimientos, que se determinan a partir de los resultados económicos del proceso de producción y consumo (beneficios, salarios, precios) son, por tanto, endógenos. La distribución de la actividad económica, esto es, el equilibrio que se alcanza cuando todos los agentes han decidido donde localizarse y no tienen incentivos a cambiar es, por tanto, el eje central de estudio de la NEG.

Micro – Meso – Macro

La NEG se enmarca dentro del análisis microeconómico, en tanto en cuanto la base principal es el estudio del comportamiento de los agentes, estudiados como empresas y trabajadores. Sin embargo, tiene ciertos elementos que hace que sus conclusiones se encuentren en el plano mesoeconómico (industrial y regional) y, por tanto, puedan extrapolarse al macroeconómico.

Una de las partes empíricas de la NEG trata de las especializaciones productivas de las regiones y países, algo que conforma el modelo productivo que, incluso a largo plazo, puede tener mucho que decir para el crecimiento económico.

Para la construcción de este marco microeconómico, dos elementos son fundamentales a la hora de analizar la estructura industrial productiva y el consumo.
  1. La introducción de economías de escala o rendimientos crecientes a escala y externalidades.
  2. La introducción de variedades, o marcas, de forma que el producto no sea un bien homogéneo sino diferenciado.
Esto va a permitir, por un lado, generalizar lo que es un sector específico en sectores más amplios (con características comunes), y , por otro, dotar de cierta realidad el contexto económico en el que para producir hay que recaer en ciertos costes hundidos. Esto reflejará que aun en un contexto de entrada y salida libre de empresas exista una competencia imperfecta que genere beneficios empresariales.

En los siguientes artículos daremos cuenta de todo esto en profundidad, partiendo del contexto histórico, pasando por el análisis de las bases o postulados empleados y acabando en las conclusiones más relevantes. Y una vez acabado el “main core” de la NEG, podremos dar cuenta de las extensiones, otros modelos, nuevos avances y curiosidades con un background económico bien afianzado.

Escrito por Miguel Puente Ajovin / @Caoticaeconomía
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4 nov 2012

(Neo, New, Post) Keynesianismo


Muchas veces, ya sea en debates televisivos, programas de radio o blogs de temática económica, se alude al pensamiento keynesiano, derivado del expuesto por John Maynard Keynes, como si se tratase de una única escuela de pensamiento. No está mal para un comentario genérico, pero lo cierto es que hay una gran heterogeneidad dentro de los así llamados “keynesianos”, que puede estructurarse en tres escuelas diferenciadas cuyo eje central de discurso, hipótesis de partida y conclusiones políticas son bastante diferentes.

El desarrollo de estas diferentes escuelas parte, obviamente, de los propios escritos de Keynes, siendo la “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” uno de los libros más influyentes para el desarrollo de la teoría económica.

En el discurso que dio Krugman hace poco más de un año en el 75 aniversario de la publicación del ya citado libro dividía el pensamiento keynesiano en dos líneas diferenciadas. Una, centrada en el capítulo 12, que versa sobre la psicología de los inversores y su influencia en un mundo en el que se van formando expectativas en un contexto de incertidumbre. Y otra, basada en el equilibrio general entre una demanda agregada que podía ser insuficiente para dar trabajo a todo el que estuviera dispuesto. Hice una exposición de esa división en su momento.

Aquí quiero hacer una dicotomía más clara, partiendo de las diferentes escuelas así reconocidas, como son la síntesis neoclásica (neokeynesians), el nuevo keynesianismo (new keynesians) y el post-keynesianismo (post-keynesians).

          Neokeynesianism (Síntesis neoclásica del keynesianismo)


Keynes no era muy ortodoxo. Su planteamiento general sobre la economía la realizaba desde un tratamiento discursivo y pocas formulas pueden encontrarse en sus conocidos libros. Era, por tanto, casi una necesidad atraer sus ideas al mundo ortodoxo de los modelos económicos, para que el tratamiento de sus hipótesis y las conclusiones derivadas de las mismas tuvieran un tratamiento más científico (falsable), y pudieran compararse (como así escribiría Hicks) con otros trabajos que trataban temas similares como, por ejemplo, los de Pigou.

Al menos así lo expone Hicks que, en 1937, escribía “it seems worth while to try to construct a typical “classical” theory” para introducir el famoso modelo IS/LM, que sintetizaría las ideas de Keynes sobre el equilibrio general en un contexto en el que los precios estaban fijados por el contexto económico. Se ha convertido prácticamente en la escuela introductoria del keynesianismo en la enseñanza universitaria actual. Pero ya en las conclusiones el propio Hicks recalcaba que el modelo no dejaba de ser una mera simplificación de la estructura teórica que había detrás y que no incluía elementos tan importantes como la estructura y la distribución de la renta dentro de la llama “renta agregada”.

Samuelson y Solow colaboraron en esta reformulación de las teorías keynesianas en un marco clásico que intentaría, más adelante, reformular las teorías macroeconómicas (sobre el comportamiento de los agregados) a través del comportamiento microeconómico de los individuos.

La idea principal que desarrolla esta escuela versa sobre las causas del desempleo, que ocurría cuando el sistema dejaba de estar en equilibrio, por la escasa flexibilidad de los salarios o los precios y, por tanto, las fricciones inherentes del sistema a tender al equilibrio. El objetivo era el de construir la idea de equilibrio general expuesta por Keynes y explicar en base a esta las causas del desempleo no voluntario. El problema es que para ello tuvo que apoyarse en tres ideas fundamentales de la llamada “escuela clásica”:

  • La neutralidad del dinero, que dice que los cambios monetarios no afectan a la economía real.
  • El axioma ergódico, que plantea que el mundo pueda ser predicho, es decir, esté predeterminado por los parámetros del mercado.
  • La sustitución perfecta, que dice que cada bien puede ser sustituido por el consumo de otros bienes.

Pero lo cierto es que Keynes no creía en ninguna de estas tres cosas.
Cuando uno trata de acercarse verdaderamente al pensamiento keynesiano es, justamente, como una refutación a estos planteamiento clásicos. Por ello, a esta escuela se la suele denominar como “bastard keynesianism” y, a aquellos que no la abandonaron (incluso Hicks se arrepintió más adelante), “old keynesians”.

          New keynesianism (nuevo keynesianismo)


Con el auge del monetarismo, la teoría neoclásica, y la ortodoxia económica, este keynesianismo descafeinado no resistió el envite que fue la crisis de los 70. Así, nació la necesidad de volver a las ideas originales de Keynes pero, de nuevo, a través de la ortodoxia económica. Se trató de repetir el invento anterior desde una perspectiva más compleja y más completa. Los modelos más sofisticados podían permitir introducir algunas ideas diferentes de una forma más realista y afín a las ideas originales.

Lo cierto es que el desarrollo de esta escuela se hace en un contexto de gran heterogeneidad entre sus autores. La idea que tenemos de que todos los keynesianos promueven la necesidad de déficits fiscales (quizás una de las ideas más comúnmente expuestas) es erróneo, puesto que ni siquiera todos creen en la efectividad de la política fiscal.

De nuevo, surge la necesidad de realizar modelos basados en una teoría macroeconómica que introduzca en el equilibrio los problemas e ideas que aparecen en un contexto agregado, como pueden ser los bienes públicos, externalidades, fallos de mercado o problemas de información perfecta. Quizás sean estas ideas las que mejor describan el leitmotiv de esta escuela, independientemente del pensamiento original de Keynes que, de nuevo, se pierde un poco por el camino.

Así mismo, la idea de una mico fundamentación de toda teoría macroeconómica se afianza. Se rechaza todo inductivismo, el hecho de trazar las líneas generales de la teoría basándose en la experiencia y la evidencia. Por ejemplo, en vez de partir de que el consumo es una parte de la renta derivada de nuestra propensión marginal a consumir (tautología obvia), se parte de que el consumo forma parte de nuestra función de utilidad y es, a través de su maximización, cuando los individuos deciden cuanto consumir.

Así, estos “nuevos keynesianos” necesitan de ciertas herramientas neoclásicas como las expectativas racionales, que, junto a la posibilidad de que existan varios equilibrios posibles a corto plazo llegan a hacer efectiva la política económica (tanto monetaria como fiscal).

El eje de acuerdo fundamental sigue siendo el que los precios y los salarios (elementos monetarios) no se ajustan automáticamente, por lo que el equilibrio puede no estar asegurado durante bastante tiempo. Un gran interés ha sido dotar de fuerza microeconómica esta idea, a través de toda una batería de elementos como los contratos implícitos, evolución de los mark-up, selección adversa, problemas en las balanzas sectoriales, costes de menú, etc. Además de potenciar el estudio del desempleo no solo a través de la demanda, sino del emparejamiento en el mercado laboral y sus fricciones.

El enfrentamiento fundamental entre la escuela clásica y el nuevo keynesianismo se encuentra en el estudio del corto plazo y su tendencia al equilibrio. En el largo plazo, la economía de oferta cobra un mayor protagonismo (incluso algunos creen en la ley de Say) y la neutralidad del dinero adquiere más fuerza.

Actualmente, la macroeconomía avanzada da cuenta del debate y las ideas en torno al desarrollo de estos equilibrios en el corto y medio plazo, en base a modelos más variados, específicos y sofisticados.

          Post-keynesianism


Paralelamente al nuevo keynesianismo, surge el post-keynesianismo, que es el intento de retomar las ideas originales de Keynes al completo, actualizándolas consecuentemente en torno al desarrollo de una nueva escuela más próxima al autor. No se trata por tanto de convertir algunas ideas de Keynes en un contexto ortodoxo, sino de seguir el espíritu de sus ideas en el desarrollo de una teoría económica que no tenga porqué seguir los cánones de la ortodoxia.

Una de las principales críticas que hacen los autores post-keynesianos es la mala representación que se hace de las ideas originales de Keynes por parte de los autores de las dos escuelas previamente descritas. Esto no quiere decir que todas las ideas del post-keynesianismo surgan o sean originales de Keynes, sino todo lo contrario. No tratan de “copiar con diferente letra”, sino de inspirarse y seguir el análisis por la senda abierta (y ni mucho menos cerrada) por Keynes. De hecho, los primeros autores  de esta escuela son los propios estudiantes de Keynes.

El punto de ruptura surge en el inicio del desacuerdo, el propio modelo IS/LM, y la consideración de que es la rigidez en la flexibilidad de precios lo que causa el desempleo no voluntario.

La primera de las criticas a la escuela clásica, la noción de “neutralidad del dinero”, causa todo un desarrollo analítico sobre los efectos monetarios en la economía. Desde las restricciones que el crédito puede causar en la demanda efectiva, la endogeneidad del crédito (o imposibilidad de elegir el nivel de oferta monetaria y el tipo de interés a la vez), los desarrollos sobre la formación de burbujas o la inestabilidad financiera de Minsky, y la más reciente Teoría Monetaria Moderna.

En segundo lugar, la estructura en la preferencia de activos líquidos o monetarios y el hecho de que parte de estos no son perfectamente sustitutivos en el corto plazo en bienes o servicios hace que pueda originarse una demanda ineficiente para una estructura productiva determinada.

Unida al hecho de que el futuro no puede ser predicho, en base a la incertidumbre como eje fundamental, hace que la inversión pueda ser demasiado inestable como para hacer que en el medio y largo plazo se vuelva a tender al equilibrio.
Durante una crisis, la gente puede tener preferencia a guardar más dinero, atesorar o ahorrar (ya que le da una cierta seguridad tener dinero líquido), y que las inversiones se localicen en otro país (por la incertidumbre en torno al desarrollo de la crisis), deprimiendo aun más la economía. 

Por supuesto, parte de estos desarrollos (muy variados), forman parte de la heterodoxia económica al no ajustarse o, directamente, rechazar varias ideas que conforman el mainstream de la economía actual.

También hay que añadir que algunos autores incluyen, sino dentro del post-keynesianismo sí muy cercano al mismo, al pensamiento derivado de Sraffa y de Kalecki. 

          Conclusiones


Espero que haya quedado claro que hablar del keynesianismo como tal es útil en un contexto muy general, pero puede no ser muy acertado en un uno en el que el análisis del pensamiento económico sea la clave. Como podemos ver en la siguiente tabla, las diferencias entre el nuevo keynesianismo y el post-keynesianismo son notables, aunque ambas estén más próximas entre si que junto a otras teorías como puedan ser el monetarismo de Friedman o la escuela austríaca.

Fuente: La relación entre la nueva economía keynesiana y la economía postkeynesiana

Me gustaría enfatizar aquí la divergencia metodológica expuesta en la tabla. Si bien la ortodoxia económica (y por tanto el nuevo keynesianismo) intenta establecer y formular modelos generales que intenten simular el comportamiento económico con el fin o el propósito de entender su funcionamiento y poder, con ello, predecir (siendo estas predicciones las que se validan y contrastan con la realidad), la propuesta del post-keynesianismo se basa en partir de la realidad establecida y explicarla a través de modelos que, de partida, se asumen que no son universalmente válidos. El énfasis, por tanto, pasa del objetivo científico de predecir en el caso de uno, a explicar, en el de otro.

Por último, reseñar el hecho de que cada autor, dentro de una misma escuela económica, tiene sus particularidades y propios desarrollos, que amplían y dotan de ciertos matices teóricos (y filosóficos) que son los que dan vida e interés a los debates y los que hacen que el desarrollo y la construcción personal de un pensamiento único y propio sea mucho más útil y e interesante. 

PD: Para describir una escuela económica en particular habría que escribir (y así se ha hecho por parte de numerosos autores) varios libros. Ya no digo nada si lo que se intenta es enmarcar varias escuelas y contraponer unas con otras. Lo aquí expuesto no es más que un resumen muy simplificado de cada una de las escuelas y sus diferencias.  

Fuentes:
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12 abr 2012

El paradigma de la información


Durante más de 100 años, en la modelización formal de la ciencia económica se había confiado en que las economías donde la información no fuese demasiado imperfecta se parecerían mucho a aquellas donde la información fuese perfecta. La hipótesis de información perfecta significa que todos los individuos: i) tienen un conocimiento exacto del valor que tienen todas las variables relevantes que inciden en la toma de sus decisiones; ii) son capaces de procesar información sin cometer errores de forma sistemática; iii) obtienen la información sin coste alguno; y iv) tienen la certeza de que el resto de agentes adoptan el mismo comportamiento ante cualquier acontecimiento externo, esto es, la información está simétricamente  distribuida.
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