3 jul 2012

Balanzas sectoriales (I trimestre 2012)


Ya hemos llegado. Han sido varios los artículos que han mirando en retrospectiva la evolución de las cuentas trimestrales de los sectores institucionales (o balanzas sectoriales) y, por fin, hemos llegado al presente. Hoy se presentaban en el INE la evolución de las balanzas sectoriales en el primer trimestre de 2012. Vamos a echar un vistazo gráfico.

En primer lugar, para los nuevos: ¿Qué son las balanzas sectoriales?
Podéis echar un vistazo a mis anteriores artículos donde desgrano algo más las consecuencias teóricas y su evolución durante la crisis). Pero grosso modo, esta publicación trimestral nos informa de la evolución de la capacidad de ahorro de todos los sectores de la economía (familias, empresas, instituciones financieras, sector público y sector exterior), dando cuenta de los recursos y empleos realizados durante el trimestre.
Puesto que se tratan de datos estacionales, la comparación hay que hacerla entre trimestres similares. Así, para los gráficos voy a emplear el primer trimestre de los últimos cuatro años, y para los datos de crecimiento, el aumento o disminución, con respecto al dato del primer trimestre de 2011. Empecemos.

Hogares




En primer lugar, la renta primaria de las familias ha caído en 2.185 millones de euros, un 1,26%. Esta caída está fundamentada (como veremos más adelante) en la caída en 3.004 millones de la remuneración a asalariados por parte de las empresas. Junto con un efecto positivo menor por parte de las administraciones públicas (las familias reciben un 3,3% menos de éstas), hace que la renta disponible ajustada neta de las familias haya disminuido un 1,3%.

Y mientras la renta cae, el consumo de las familias sigue aumentando en 1.820 millones de euros, un 0,95%. Estamos hablando en términos que no descuentan la inflación, por lo que el consumo en términos reales ha disminuido. Existe por tanto, un intento de ajuste nimio en términos reales, pero inexistente en nominales, por parte de unas familias que no pueden disminuir su gasto. Esto hace que el ahorro siga en terreno negativo. Pero hay que hacer varios apuntes: En primer lugar, todos los años en el primer trimestre las familias tienen tenencia a consumir más de lo que tienen, ajustándose más en los trimestres siguientes. La tasa de ahorro neto casi siempre ha estado en terreno negativo. Sin embargo, es la tendencia lo que debería asustarnos, pues ha conseguido que la tasa de ahorro bruto (que no descuenta la depreciación) haya entrado por primera vez en terreno negativo. En el computo del año las familias seguirán teniendo ahorros, pero cada vez menos.

Y mientras el ahorro ha seguido bajando, las inversiones netas se han estancado. Bajan un 12,3%, sí, pero es porque de por sí son muy bajas, en torno a los 2.243 millones. En total solo bajan en torno los 300 millones.
Un consumo más o menos estancado, unas inversiones que no pueden bajar mucho más y unas administraciones públicas que han dejado de aumentar su apoyo en base a los recortes que poco a poco se van a ir implementando, hacen que finalmente la necesidad de financiación de las familias aumente e 3.946 millones, y llegue hasta los 12.591 millones de euros. De seguir el ritmo así, las familias acabarán el año con la mitad de la capacidad de financiación que el año precedente, y su capacidad para ir reduciendo su deuda (que está en torno al 85% del PIB) habrá disminuido.

Empresas


Los ingresos de las empresas han podido aumentar en casi 1.954 millones de euros (lo mismo que aumentaba el consumo por parte de las familias) y los gastos en remuneración a asalariados han caído en 3.004 millones (un 4%), las rentas de propiedad (pago de intereses, dividendos…)  aumentan un 9,6% hasta los 14.323 millones y el pago de impuestos se estanca en 3.681 millones (solo un millón más que el año precedente). La renta disponible de las empresas por tanto ha conseguido aumentar un 44%, hasta los 12.079 millones.



El aumento de 3.309 millones de ahorro (basados en la renta disponible neta), junto al estancamiento de la inversión, hace que las empresas aumenten su capacidad de financiación en 3.384 millones, casi duplicando el dato de 2011.
Aquí podemos ver claramente para qué sirve atender a esta clase de datos. Sí únicamente mirásemos la capacidad o necesidad de financiación podríamos tener la tentación de pensar que las familias son unas irresponsables mientras que las empresas han sabido capear el temporal y son unas virtuosas del ahorro. Un análisis detallado muestra claramente la interrelación que existe entre ambas partidas. Los ingresos de las empresas aumentan por el aumento del consumo familiar. La renta de las familias baja por el ajuste salarial de las empresas. Podemos concluir, por tanto, que la mejora en la posición financiera de las empresas se debe al empeoramiento en la posición financiera de los hogares. Sin una, no podía darse la otra. Al menos no en el contexto en el que estamos, donde las administraciones públicas y el sector exterior están estancados.
Podemos ver en un mismo gráfico la evolución conjunta el sector privado (donde añadimos a las instituciones financieras).

La suma de los tres mejora, llegando a un total de 450 millones de euros, una mejora de 2.262 millones que se debe por entero a las instituciones financieras. De hecho, si solo tomamos a las empresas y los hogares, la posición financiera del conjunto ha empeorado en 562 millones. Recordemos que la deuda privada es de más del 200% del PIB, y van a ser necesarios ajustes mucho mayores para ir disminuyendo la posición deudora de nuestro país. En un contexto de estancamiento y recesión, va a ser bastante difícil.

 Administraciones públicas



Los recursos de las administraciones públicas han caído en 3.265 millones, un 4,2%. Las fuentes de estos recursos son la imposición sobre la producción e importaciones (renta primaria), que conforma en torno al 26,5%, la imposición corriente (sobre la renta, el patrimonio), que es el 28,8% y las cotizaciones sociales, que son el 44,7%. La primera cae en 3.031 millones, la segunda aumenta en 633 millones (subida del IRPF), y la tercera cae en 867 millones.


En cuanto  a los empleos, estos han bajado en 3.105 millones, en total un 3,36%. Los consumos públicos han bajado en 963 millones y la inversión en 2.299 millones (un 36%). Las prestaciones y transferencias han aumentado en 157 millones. Aquí podemos ver claramente los esfuerzos por parte de las administraciones públicas por reducir el déficit vía reducción de gasto. Lo que se encuentran, sin embargo, es que la renta acaba cayendo en la misma cuantía por la reducción de la actividad económica en la que nos encontramos. ¿El resultado?
 
El déficit de las AAPP se estanca en el primer trimestre en 14.646 millones (de hecho, es un 1,1% superior al dato de 2011). Nuevos recortes van a implicar una disminución de los empleos, pero  un verdadero énfasis en estos implicará descensos en las prestaciones sociales, pues son el 75% de todos los empleos. Además de seguir intentando aumentar los ingresos públicos, algo que en el contexto actual va a ser verdaderamente difícil. 

 Sector exterior


 
Si bien nuestras exportaciones siguen aumentando (3.397 millones) y nuestras importaciones caen (721 millones), nuestro sector exterior sigue siendo deficitario, aunque hemos conseguido reducir el déficit en 2.102 millones ha acabado siendo de 14.196 millones. Está claro que lo único que nos puede sacar a medio plazo del pozo en que estamos metidos es que España consiguiera exportar, pero así está media Europa. El ritmo de aumento de nuestras exportaciones ha bajado, y el ritmo de nuestras importaciones es un reflejo de la debilidad de la capacidad adquisitiva, más que un reflejo de una verdadera ganancia de competitividad (que poco a poco vamos consiguiendo).

Conclusión: Balanzas sectoriales

En conclusión, y en base a la ecuación tautológica por la que el superávit privado depende del déficit público y el superávit exterior: (S – I) = (G – T) + (X – M), tenemos:



En un contexto en el que hemos seguido manteniendo nuestro déficit exterior casi intacto, toda mejora por parte de uno de los sectores implica un empeoramiento del resto. Las AAPP han intentando mejorar su posición financiera bajando empleos y aumentando impuestos, pero la disminución en los recursos provista por un empeoramiento de la actividad económica le impide mejorar su capacidad de financiación. La única variación notable este trimestre es, por tanto, la producida entre empresas y familias, nutriéndose las primeras del empeoramiento financiero de las segundas. Estamos asistiendo a una lucha titánica entre diferentes sectores de una misma economía por mejorar sus cuentas, sin que al final las mejore el conjunto. Y las administraciones públicas, lejos de intentar hacer de puente para una evolución más flexible de la economía, se mete en la lucha.
Y mientras jugamos a la patata caliente, la economía se resiente. Se anuncian caídas más pronunciadas de la actividad para los siguientes trimestres y nuevos recortes y subidas de impuestos…
Espero que a la luz de los datos, y junto con el análisis trimestral de la evolución de la actividad económica, os hayáis podido hacer un cuadro mental de la situación por la que estamos pasando. Ese es mi único propósito.

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