7 ene 2013

Cuatro consejos de la economía conductual para alcanzar tus propósitos de año nuevo


'Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo' - Albert Einstein

'Los propósitos de año nuevo', ese idilio inalcanzable que año tras año derrota a una mayoría de nosotros y que, sin embargo, en Nochevieja prometían llevarnos a una vida mejor a costa de un pequeño esfuerzo. Nuestro cerebro, que cree conocernos mejor que nadie, lo tenía claro: ¡Estaba dispuesto a sacrificarse un poco! Mas llevamos ya una semana, y las cosas ya no parecen estar tan... bajo control. Y es que no tenemos la fuerza de voluntad necesaria, nos decimos, para cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Pues bien, ¿y si no tuviera por qué ser así? ¿Y si nuestro fracaso de cada año se debiera no a una fuerza de voluntad pequeña, sino a un mal enfoque del problema?

Os expongo aquí algunas lecciones de economía conductual que podrían ayudaros, al menos un poquito, a conseguir el combustible que vuestra 'voluntad' necesita. Como aprendiz que soy, desde luego no podré exponer todas las que son, pero sí me atrevería a defender todas las que expondré. Espero que te sean tan útiles como los académicos encuentran:


Ser racionalmente irracionales: Conoce a tu organismo

Quizás aquí esté la piedra angular: Empieza a hacer mucho tiempo ya desde que descubrimos que el pensamiento humano no es un mecanismo racional; es decir: Descubrimos que tu comportamiento no depende sólo de tu opinión. Lo que quiera que pienses, tus devaneos mentales, no tienen por qué estar detrás de cada una de tus acciones.

Parte de nuestro pensamiento, nos descubre el Nobel Daniel Kahneman en su libro 'Thinking fast and slow', es muy automático... e ilógico: responde mal a las cuestiones difíciles, sustituyéndolas por otras más fáciles; no sabe de lógica, estadística o largos plazos; y tampoco puede ser desactivado. La racionalidad, de hecho, resulta tener un papel bastante secundario en tu vida, por más que la percibas como protagonista. Acepta esto y habrás dado un paso de gigante, puesto que quizás aprendas a convivir mejor con tu cerebro, conocerlo y buscar las circunstancias que le harán comportarse conforme tú quieres que lo haga.

Un par de claves: Ese rebelde órgano buscará siempre la forma menos exigente de llevarte a lo que considere un mismo objetivo, y el uso de su parte racional, necesario para afrontar todo lo 'extraordinario'… le agota.


Déjate aconsejar

Al hilo de lo escrito, es seguro que tú conoces tus esquemas lógicos mejor que nadie, y que tienes emociones que otros no comprenden, y lo que quieras pensar, pero aún es más seguro que sigues pautas y cometes errores que quienes te rodean conocen mejor que tú. 'Sesgos' en tus razonamientos sobre tu forma de actuar. Por ello, podría ser una gran idea que no te guardases tus propósitos de año nuevo en el cajón de tu intimidad y se lo expusieras a tus círculos de confianza, para pedirles después consejo… y atenderlo. A poder ser, a gente que te conozca a fondo y que no creas que pueda tener interés en manipularte: Gente de confianza, con la que hacer tal vez equipo para impulsar los objetivos de ambos.


El bienestar como combustible; no como meta

Casi, casi tan importante como el primer punto es tomar consciencia de esto: Si el objetivo de tus propósitos de año nuevo es sacrificarte para prosperar y esperas obtener, a posteriori, una consecuente dosis de felicidad... deberías saber que lo estás planteando mal. No es que no haya cambios en tu vida que no puedan mejorar tu bienestar, especialmente aquellos que te impliquen más en los círculos sociales en los que te encuentres cómodo, pero renunciar a la felicidad en pos de cumplir tus propósitos personales no solo carece de sentido (siempre habrá nuevas metas por sufrir) sino que es, de hecho, una manera estupenda de no cumplirlos. O de cumplirlos peor de lo que podrías, cuanto menos.

Así nos lo descubre Shawn Achor, profesor de Harvard, en su obra 'The happiness advantage', en la que además se esmera en demostrar que no se trata de una mera correlación, sino de una auténtica relación de causalidad: Cambia tu forma de pensar, y cambiará tu eficacia al actuar. Su lectura figura entre las que recomendaría como imprescindibles.



Sea lo que sea lo que pretendes hacer (...¡o sentir!): Entrena

Da igual la edad que tengas: Tu cerebro es todavía lo suficientemente plástico para adoptar cambios importantes. No sólo cambios en la forma de pensar, sino también en la de sentir ante distintos contextos. Mas, como si de un músculo se tratara, no lo hará si no siente la necesidad de ello.

Así, si insistes en enseñarle una actividad 'fatigada' (por ejemplo: leer en un idioma que no domines) acabará aprendiendo a realizarla sin esfuerzo, permitiéndote emplear tu 'presupuesto de fatiga' en otras tareas. Del mismo modo, si insistes en afrontar los sucesos con un 'sentir' distinto al que estás acostumbrado, acabarás de hecho sintiendo de un modo diferente sin necesidad de insistir.

Por ello, no te tomes los 'días imperfectos' como fracasos, especialmente cuando estás comenzando un cambio. Hay que entrenar. Hay que insistir. Y los resultados, poco a poco, irán llegando.



En conclusión: Olvídate de tu frágil fuerza de voluntad, porque podría ser un concepto ilusorio, y considera cada cambio como una carrera de fondo. Una carrera en la que hay que domar al cerebro a largo plazo, y aprender a 'conducirlo' a corto plazo. Si no puedes utilizar la lógica cuanto quisieras, aprovecha su uso cuando sí puedas. Y, sobretodo, busca razones para ser feliz en el presente, no concedas tu felicidad a un futuro que insiste en desvanecerse, porque así ni serás feliz, ni alcanzarás tu potencial en tus metas.

Espero que estos consejos te sean útiles. Y, si tienes algo que añadir o corregir, créeme, me encantaría escucharlo.

PD: Muchos propósitos de año nuevo tienen que ver con la dieta... La categoría 'salud' de Directo al paladar y el blog Lo que dice la ciencia para adelgazar podrían ser de ayuda, puesto que hay mucha desinformación sobre el tema y tal vez te sorprendan. Si lo que buscas es mejorar tu productividad, Think Wasabi es una bitácora estupenda. Mucho ánimo: Y no desesperes si tu primera semana no ha salido como debiera. Todavía te quedan más de cincuenta para dar guerra ;)



Enlaces:

Cultura 3.0 - Daniel Kahneman: Pensamiento rápido y lento
Charlas TED - Dan Ariely pregunta: ¿tenemos control de nuestras decisiones?
Blog de Dan Ariely

4 comentarios:

  1. “Busca razones para ser feliz en el presente, no concedas tu felicidad a un futuro que insiste en desvanecerse, porque así ni serás feliz, ni alcanzarás tu potencial en tus metas.”

    Para mi esta es principal y la que más críticas puede tener. No se trata de no ceder nada de felicidad en pos de un futuro incierto que necesita ser guiado desde el presente (más o menos), pero sí de mantener una estabilidad en la propia felicidad. El grado de sacrificio que estamos dispuestos aasufrir varía entre personas claro, pero que en parte es self-defeating es algo a tener en cuenta.

    Quería añadir un consejo algo tonto, no sé si dirán algo los de economía conductual sobre el tema, y es no proponerse metas anuales. O al menos enmarcarlas en metas de más corto plazo.
    12 meses 12 propuestas, o algo así.
    Primero, te da una mayor sensación de control (en un año pueden pasar muchas cosas), y te permiten ir viendo las metas que vas consiguiendo.

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  2. El problema de las metas a corto plazo es que apenas dan espacio a educar al cerebro; como digo, es una carrera de fondo. Sin embargo, efectivamente, una meta a largo plazo que no lleve un mínimo control se convertirá, automáticamente, en un fracaso.

    Supongo que la clave consiste en ir marcándote 'pasos' en el progreso. O en potenciar el segundo punto: Atender al consejo de los demás.

    Gracias por comentar :)

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  3. Muy buena recopilación, muy de acuerdo con la 2 y con la 4. Casi nunca contrastamos nuestros propósitos con los que nos pueden aportar algo sobre ellos, y la 4 va muy en línea con el hecho de que hay que ENTRENAR y ENTRENAR y ENTRENAR

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    1. Efectivamente. Es una lástima que muchos se queden por el camino por creer que si no rinden al nivel de otros es por una falta de 'fuerza de voluntad'. Educar al cerebro es necesario para cualquier tipo de disciplina; no sólo para enseñarle, sino también para que aprenda a realizarla sin esfuerzo, lo que es básico cuando queremos copar nuestro día de actividades.

      Se agradece mucho el comentario ;)

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