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14 ene 2013

Irracionalmente fumadores

Todos sabemos lo malo que es fumar y lo pernicioso que es este vicio para la salud del fumador como la de quienes le rodean, en este post voy a analizarlo desde el punto de vista económico.

Digamos que en economía lo “importante” es la utilidad que tiene un bien -o un mal, que no es más que un bien con utilidad negativa- así que vamos a darle un nombre más pedagógico al término utilidad, le llamaremos felicidad.

En este sentido cuando consumimos algún bien lo hacemos porque obtenemos una gratificación, esto es felicidad.

Caracterización del bien:

El Tabaco es un bien que causa adicción, esto en economía quiere decir que el consumo -demanda- varía muy poco ante cambios en el precio, dicho de otro modo tiene una demanda inelástica. Esto nos dice la teoría económica, veamos que sucede:

A precios constantes de 2006 el consumo desciende a un ritmo mayor a partir de 2008, coincide con el inicio de la crisis, dato curioso ya que por un lado se esperaría que dado el aumento del estrés la demanda aumentaría, quizá si lo hace solo que en productos más baratos -efecto sustitución- por otro lado la crisis afecta a nuestra renta disponible -efecto renta- haciendo que gastemos menos y prioricemos más. La brecha -o GAP- entre precios corrientes y constantes nos da la inflación que han sufrido los productos de la industria tabaquera, que claramente aumentan. Aquí se empieza a intuir un cierta relación negativa entre precio y el gasto. En el siguiente gráfico se aprecia mejor esto.




Aunque hay muy pocos datos para ser rigurosos para mostrar la relación es suficiente, en el gráfico vemos que hay una relación inversa entre precio y demanda -gasto- de tabaco, lo que indicaría que la elasticidad de la demanda no es perfectamente inelástica, ya que ante variaciones positivas en el precio, eje de ordenadas, disminuyen el consumo, eje de abscisas. Para saber su elasticidad habría que hacer un estudio econométrico y no es el propósito del post, aun así este estudio corrobora esta misma conclusión para Europa.


En españa el porcentaje del número de fumadores ha aumentado un 0,50% respecto del anterior informe de 2007, en este período la población aumentó un 4,57%, cogiendo datos del ine de la población y haciendo un par de cuentas, obtenemos el número de fumadores y su incremento que es del 5,09%, Gráficamente:
Por tanto aunque aumenta el número de fumadores el gasto no lo hace, bien porque se fuma menos, se evita ofrecer, o se produce un efecto sustitución hacia marcas o productos más baratos como el tabaco de liar, que es justamente lo que muestra el siguiente gráfico a partir de 2010 de la variación del gasto a precios constantes:


Análisis Coste-Beneficio

Costes:

  • Salud: Según la OMS es la principal causa de muerte en el mundo y a su vez la más prevenible. También los fumadores son más proclives a sufrir enfermedades.

  • Económicos: Claramente el precio es el primero que nos viene a la mente -esto es la elasticidad, explicada arriba- este esta asociado a la mayoría de bienes pero ligada al anterior también existe un incremento de costes ligados a la seguridad social dado que aquellos países con mayor consumo de tabaco entre su población tendrán una población con mayor riesgo a sufrir alguna patología asociada a el. Esto hace a los fumadores menos productivos de lo que podría ser y por ende la economía.

  • Sociales: Tener que salir de un establecimiento público cada vez que llama el vicio, dejando a los amigos/familiares dentro (a menos que todos vuestros amigos/familiares fumen con vosotros claro).

Beneficios:

  • A priori podríamos hablar de esa felicidad/placer que provoca el fumar. Este punto se desmiente mas abajo.


  • Salud: En dosis bajas puede ser saludable, a esto se le denomina efecto hormesis, cuando se toma toxina en dosis bajas provoca provoca el efecto contrario al que tendría con dosis más elevadas. También se han hallado pruebas de que puede ser beneficioso para prevenir el Parkinson, sufrir obesidad, menor riesgo de necesitar cirugía de rodilla, ayuda a una droga contra ataques al corazón a trabajar mejor y reduce el riesgo de muerte tras un ataque al corazón.

Según estos puntos, estará de acuerdo conmigo el lector que fumar tiene menos beneficios que costes, aunque algunos beneficios resultan cuando menos curiosos, son mínimos frente a los costes claramente definidos y cuantificables en dinero y vidas.

La utilidad que reporta fumar:

Según un estudio los ex-fumadores que han dejado durante un año o más son más felices que los actuales fumadores y similares a los no fumadores. Lo que evidencia que el fumar puede disminuir la felicidad y dejar de fumar la aumenta. Otro estudio que respalda esta idea de utilidad -o felicidad- dice que los ex fumadores mayoritariamente reportaron estar más felices ahora, que cuando fumaba. El estudio señala que hay muchas explicaciones para este hallazgo, incluyendo la auto-justificación.

Por tanto, dados los motivos que tengamos para fumar el lector observará que la conclusión razonable desde el punto de vista racional -racional: persona que sopesa costes y beneficios y actúa en consecuencia, elige la mejor opción, la que le reporta mayor utilidad- es que fumar disminuye la felicidad/utilidad aunque no sean conscientes los fumadores de esto, decidir fumar no es más que otra evidencia de que no somos racionales. La economía conductual nos diría que esta mal hábito de fumar es consecuencia de una primera decisión que tomamos como buena y que pensábamos que era inofensiva hasta que nos damos cuenta que la venimos arrastrando sin plantearnos cuando buena o mala fue. El componente adictivo hace que sea un poco más complejo cambiar de decisión frente a otros hábitos pero vale la pena intentarlo.

Nota: Todos los gráficos son de elaboración propia a partir de datos del INE y Separ.

Escrito por Maximiliano Greco / @mngreco
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7 ene 2013

Cuatro consejos de la economía conductual para alcanzar tus propósitos de año nuevo


'Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo' - Albert Einstein

'Los propósitos de año nuevo', ese idilio inalcanzable que año tras año derrota a una mayoría de nosotros y que, sin embargo, en Nochevieja prometían llevarnos a una vida mejor a costa de un pequeño esfuerzo. Nuestro cerebro, que cree conocernos mejor que nadie, lo tenía claro: ¡Estaba dispuesto a sacrificarse un poco! Mas llevamos ya una semana, y las cosas ya no parecen estar tan... bajo control. Y es que no tenemos la fuerza de voluntad necesaria, nos decimos, para cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Pues bien, ¿y si no tuviera por qué ser así? ¿Y si nuestro fracaso de cada año se debiera no a una fuerza de voluntad pequeña, sino a un mal enfoque del problema?

Os expongo aquí algunas lecciones de economía conductual que podrían ayudaros, al menos un poquito, a conseguir el combustible que vuestra 'voluntad' necesita. Como aprendiz que soy, desde luego no podré exponer todas las que son, pero sí me atrevería a defender todas las que expondré. Espero que te sean tan útiles como los académicos encuentran:


Ser racionalmente irracionales: Conoce a tu organismo

Quizás aquí esté la piedra angular: Empieza a hacer mucho tiempo ya desde que descubrimos que el pensamiento humano no es un mecanismo racional; es decir: Descubrimos que tu comportamiento no depende sólo de tu opinión. Lo que quiera que pienses, tus devaneos mentales, no tienen por qué estar detrás de cada una de tus acciones.

Parte de nuestro pensamiento, nos descubre el Nobel Daniel Kahneman en su libro 'Thinking fast and slow', es muy automático... e ilógico: responde mal a las cuestiones difíciles, sustituyéndolas por otras más fáciles; no sabe de lógica, estadística o largos plazos; y tampoco puede ser desactivado. La racionalidad, de hecho, resulta tener un papel bastante secundario en tu vida, por más que la percibas como protagonista. Acepta esto y habrás dado un paso de gigante, puesto que quizás aprendas a convivir mejor con tu cerebro, conocerlo y buscar las circunstancias que le harán comportarse conforme tú quieres que lo haga.

Un par de claves: Ese rebelde órgano buscará siempre la forma menos exigente de llevarte a lo que considere un mismo objetivo, y el uso de su parte racional, necesario para afrontar todo lo 'extraordinario'… le agota.


Déjate aconsejar

Al hilo de lo escrito, es seguro que tú conoces tus esquemas lógicos mejor que nadie, y que tienes emociones que otros no comprenden, y lo que quieras pensar, pero aún es más seguro que sigues pautas y cometes errores que quienes te rodean conocen mejor que tú. 'Sesgos' en tus razonamientos sobre tu forma de actuar. Por ello, podría ser una gran idea que no te guardases tus propósitos de año nuevo en el cajón de tu intimidad y se lo expusieras a tus círculos de confianza, para pedirles después consejo… y atenderlo. A poder ser, a gente que te conozca a fondo y que no creas que pueda tener interés en manipularte: Gente de confianza, con la que hacer tal vez equipo para impulsar los objetivos de ambos.


El bienestar como combustible; no como meta

Casi, casi tan importante como el primer punto es tomar consciencia de esto: Si el objetivo de tus propósitos de año nuevo es sacrificarte para prosperar y esperas obtener, a posteriori, una consecuente dosis de felicidad... deberías saber que lo estás planteando mal. No es que no haya cambios en tu vida que no puedan mejorar tu bienestar, especialmente aquellos que te impliquen más en los círculos sociales en los que te encuentres cómodo, pero renunciar a la felicidad en pos de cumplir tus propósitos personales no solo carece de sentido (siempre habrá nuevas metas por sufrir) sino que es, de hecho, una manera estupenda de no cumplirlos. O de cumplirlos peor de lo que podrías, cuanto menos.

Así nos lo descubre Shawn Achor, profesor de Harvard, en su obra 'The happiness advantage', en la que además se esmera en demostrar que no se trata de una mera correlación, sino de una auténtica relación de causalidad: Cambia tu forma de pensar, y cambiará tu eficacia al actuar. Su lectura figura entre las que recomendaría como imprescindibles.



Sea lo que sea lo que pretendes hacer (...¡o sentir!): Entrena

Da igual la edad que tengas: Tu cerebro es todavía lo suficientemente plástico para adoptar cambios importantes. No sólo cambios en la forma de pensar, sino también en la de sentir ante distintos contextos. Mas, como si de un músculo se tratara, no lo hará si no siente la necesidad de ello.

Así, si insistes en enseñarle una actividad 'fatigada' (por ejemplo: leer en un idioma que no domines) acabará aprendiendo a realizarla sin esfuerzo, permitiéndote emplear tu 'presupuesto de fatiga' en otras tareas. Del mismo modo, si insistes en afrontar los sucesos con un 'sentir' distinto al que estás acostumbrado, acabarás de hecho sintiendo de un modo diferente sin necesidad de insistir.

Por ello, no te tomes los 'días imperfectos' como fracasos, especialmente cuando estás comenzando un cambio. Hay que entrenar. Hay que insistir. Y los resultados, poco a poco, irán llegando.



En conclusión: Olvídate de tu frágil fuerza de voluntad, porque podría ser un concepto ilusorio, y considera cada cambio como una carrera de fondo. Una carrera en la que hay que domar al cerebro a largo plazo, y aprender a 'conducirlo' a corto plazo. Si no puedes utilizar la lógica cuanto quisieras, aprovecha su uso cuando sí puedas. Y, sobretodo, busca razones para ser feliz en el presente, no concedas tu felicidad a un futuro que insiste en desvanecerse, porque así ni serás feliz, ni alcanzarás tu potencial en tus metas.

Espero que estos consejos te sean útiles. Y, si tienes algo que añadir o corregir, créeme, me encantaría escucharlo.

PD: Muchos propósitos de año nuevo tienen que ver con la dieta... La categoría 'salud' de Directo al paladar y el blog Lo que dice la ciencia para adelgazar podrían ser de ayuda, puesto que hay mucha desinformación sobre el tema y tal vez te sorprendan. Si lo que buscas es mejorar tu productividad, Think Wasabi es una bitácora estupenda. Mucho ánimo: Y no desesperes si tu primera semana no ha salido como debiera. Todavía te quedan más de cincuenta para dar guerra ;)



Enlaces:

Cultura 3.0 - Daniel Kahneman: Pensamiento rápido y lento
Charlas TED - Dan Ariely pregunta: ¿tenemos control de nuestras decisiones?
Blog de Dan Ariely
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28 jul 2012

La revolución conductual


Escrito por Germán García Aguilar


"La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo."
Napoleón Bonaparte


Hasta hace más bien poco tiempo, según la literatura económica, ‘vivir’ era cosa de críos. Si las cosas no iban bien, el ser humano analizaba por qué y resolvía el problema, y ya estaba. Así, cuando una persona con sobrepeso decidía que le salía a cuento comer menos y adelgazar, lo hacía, y si no lo hacía... pues sería que en realidad prefería su glotonería; ¿qué, si no?


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