Escrito por Miguel Puente Ajovin en Caótica Economía / @caoticaeconomia
17 de mayo. Jueves. En una semana en la que la prima de
riesgo ha vuelto a subir y batir records históricos, el proceso de Bankia
produce una caída continuada en la bolsa y el miedo sobre un proceso Griego que
no acabe de estabilizarse acabe por tirar por la borda el euro, España (el INE),
publica los datos trimestrales sobre la evolución de la economía en este primer
cuarto de año, duro, que nos va a tocar soportar. Como siempre, voy a intentar
hacer un repaso gráfico (les recuerdos que par a ver mejor los gráficos pueden pinchar en ellos) y analítico de las partidas más importantes, para poder
situarnos económicamente. Recuerden que ahora mismo estamos en la mitad del
segundo trimestre, y que estos datos no recogen aun el ajuste y las reformas en
su totalidad que, desde la entrada del nuevo gobierno, se han ido realizando.
Contexto internacional
Antes de ponernos a elucubrar sobre la evolución española,
debemos fijarnos el contexto internacional en el que nos encontramos. Una
Europa de capa caída en donde todos los países, en mayor o menor medida, han
visto caer sus tasas de crecimiento interanual. La inestabilidad económica en
ciernes fue anunciada a mediados del año pasado, y se ha visto realizada numéricamente
con la inclusión de los, ya varios, países en zona recesiva, entre ellos, Reino
Unido, Holanda, Italia, Grecia, Portugal o España. Los procesos de ajuste en un
contexto de ahorro generalizado, sin una vía de escape (sector exterior) capaz
de absorber todo lo que la economía interna deja atrás, implica una reducción
en la producción, y un aumento del desempleo, que en la eurozona alcanza ya el
10,9% (marzo).
La Europa a dos velocidades de la que hablábamos el año
pasado ha pasado a ser una Europa en dos sentidos (hacia delante y hacía atrás).
De hecho, el conjunto de la eurozona de los 17 ha crecido a una tasa del 0%
(tanto intertrimestral como interanualmente), bajando desde un 1,3 y un 0,7 del
tercer y cuarto trimestre de 2011.
Allende nuestras fronteras, el contexto internacional es
algo más benévolo, con unos Estados Unidos que empiezan a despegar, aunque
todavía no de una forma estable y segura, y China, que crece al 8,1% (aunque
bajando desde crecimientos a dos cifras de años previos).
Evolución del PIB
Pasando a observar la evolución de España, debemos fijarnos
primero en la evolución general de la producción total, a precios constantes y
corregidos de estacionalidad y calendario.
El nivel de producción baja hasta alcanzar niveles parecidos a los de finales de 2010. El crecimiento intertrimestral baja en un 0,3%, y el interanual desciende en un 0,4% que contrasta con el 0,3% que obtuvimos en
positivo el trimestre anterior. La tónica, por tanto, es de un descenso aun
taimado, pero que va en línea con la tendencia decreciente de este “doublé-dip”
que ha terminado por sumirnos de nuevo en una recesión (tras dos trimestres
seguidos en negativo). Veamos ahora porqué hemos pegado este pequeño bajón.
A partir de ahora, usaré las tasas de incremento interanual para una medida más
homogénea.
Demanda interna y externa
Primero debemos descomponer el crecimiento por la demanda que ha mantenido el sistema interior, y aquella que nos ha venido del exterior.
Tras el repunte, que no fue más que un espejismo, de 2010,
las tendencias de una y otra parte se han ido distanciando. La demanda interna
ha seguido bajando, llegando a un -3,2%, y el sector externo ha ido escalando
en un intento de mantener la actividad productiva, aunque este ultimo trimestre
ha aumentado un poco menos que el anterior, en un 2,8%. De nuevo, es este la
única partida que nos parece dejar respirar un poco.
Aunque la tendencia de nuestro sector exportador ha mejorado
a marchas forzadas, con unos precios que aumentan en menor nivel que la media
europea (1,9% frente a 2,7%), y una renta que aun no termina de despegar, se incentiva
la caída de las importaciones (llevamos dos trimestres seguidos reduciéndolas).
El problema es que nuestra capacidad exportadora también va a la baja, pues,
aunque crezca, cada vez lo hace en menor medida. Esto es así porque el resto de
países europeos, (la gran mayoría de nuestros compañeros comerciales) están
también intentando reducir sus importaciones y, por ende, nuestras
exportaciones. El trimestre anterior conseguimos, por primera vez, exportar
netamente en términos brutos, 900 millones de euros. Este trimestre hemos
bajado a 650 millones. Como he dicho en muchas ocasiones, este perfil exterior
solo nos permitirá mantener un crecimiento positivo a través de bajadas
continuadas en las importaciones, pero si están basadas en detrimentos en la renta,
la bajada en el consumo terminará minando la economía interna más de lo que
mejorará la externa. Y si eso lo reiteran el resto de países, la evolución
conjunta no puede ser muy agorera. Esto explica en parte el contexto
internacional. Pasemos ahora a ver la evolución de la demanda interna.
Consumo
La tasa de variación se estanca en el -1,8%, lo cual quiere
decir que nuestro consumo ha seguido bajando, aunque la tendencia de los dos
componentes principales, sector privado y público, han sido totalmente
dispares.
El consumo privado cae un 0,6%, fomentado por la caída
continuada del empleo (-3,8%) y la caída generalizada de las remuneraciones al
trabajador, (que aceleran su caída y llegan al -3,2%). Sí que aumenta, en
cambio, el excedente bruto de explotación, como viene haciendo desde 2010 (de
hecho lo hace a menor ritmo). Habría que ver también cuanto ha aumentado la
propensión al ahorro, necesaria para pagar una abultada deuda privada que sigue
azotando nuestro sistema económico. Según comenta el INE, el pequeño repunte en el consumo se centra positivamente en
bienes duraderos o semiduraderos.
Las Administraciones públicas en cambio mantienen una
tendencia mucho más a la baja, con una caída del 5,2% que muestran claramente
el perfil de austeridad que se han autoimpuesto, como medida de mantener a
rajatabla las arcas públicas. Se enmarca en una caída del 13% en las compras de
bienes y servicios y un 1% la remuneración.
Inversión
La construcción sigue estancada en torno al 10%, y pese al
repunte de trimestres anteriores, vuelve a caer a la senda a la que pertenece.
Un sector incapaz de levantar el vuelo, signo de una burbuja que nos ha dejado
viviendas para muchos de los años venideros y unas infraestructuras en muchos
casos innecesarias. Pasará mucho tiempo antes de que el sector vuelva a ser
necesario para el crecimiento de la economía, y de nuevo, deberíamos seguir
buscando otro “santo grial” del crecimiento para un país que lleva ya cuatro
años sin apostar por nada que no sea la caída hacía el abismo. Los bienes de
equipo, la apuesta presente por el crecimiento futuro, sigue intensificando su
caída (-5,9%), tirando hacía abajo de nuevo al conjunto del sector inversor a
un -8,2%.
Poco importan los tipos de interés bajos y una política
monetaria laxa si el dinero no acaba llegando al sistema económico, y si este
no encuentra verdaderas opciones de negocio que hagan rentable una inversión
actual. Las perspectivas de crecimiento, en un entorno en el que todos los
sectores necesitan ahorrar para pagar la deuda privada y pública (balance sheet
recesión), no son nada halagüeñas.
Producción por sectores
La construcción vuelve a ser la protagonista y única en la
caída, algo normal y a lo que debemos ya estar acostumbrados. La agricultura es
el único sector que repunta como un sector cada vez más creciente (5,6%) pero, en
un sistema económico ya avanzado, este sector representa un peso cada vez
pequeño (2,5%), con lo que su impacto es nimio. El sector servicios y la industria
aumentan (1,7% y 0,8% respectivamente), pero en menor medida que el trimestre
anterior, denotando esta tónica de retrocesos generalizados, que podemos ver
también en los índices de producción y negocios que salen mensualmente.
En cuanto a servicios, parece que va cambiando el patrón de
consumo, de forma que mientras caen las actividades relacionadas con el turismo
y la construcción, aumentan las TIC (relacionadas a su vez con el aumento del
consumo duradero).
Entonces... ¿Cómo estamos?
Las cuentas de este mes no han traído ninguna curiosidad, al
menos a simple vista. Caídas generalizadas en los tres sectores de la economía,
privado, con un consumo que no puede repuntar, y un sector incapaz de invertir
a futuro, público, con una administración ahogada que necesita bajar sus
consumos para subsistir, y exterior, que aunque positivo, se basa en la mayor
caída de nuestras importaciones sobre las del resto, trayectoria cuya
estabilidad no ha durado mucho y ha terminado por sumir al conjunto europeo en
retroceso.
Bajo la superficie nos encontramos sectores en caída libre (construcción),
y algunos que capean el temporal (TIC), mantenidos por un consumo cada vez más
orientado hacia ellas, y que pueden (esperemos) ir perfilando un futuro sistema productivo más orientado hacía las tecnologías de la información y la comunicación.
La caída del empleo siguió agudizándose, y al centrarse en
sectores y puestos menos productivos, elevan la productividad media por hora
trabajada un 3,1%.
Una economía interna en retroceso, y una economía externa que cada vez ayuda menos, hacen del presente y el futuro más cercanos un tiempo de pesadumbre recesiva.
El futuro sigue siendo incierto, con muchas variables, financieras y políticas, en el tintero, sobre todo por una Europa que incrementa la sensibilidad de las decisiones tomadas por países cercanos como pueda ser Grecia.
Espero que haya sido informativo. Hasta el trimestre que viene.
Una economía interna en retroceso, y una economía externa que cada vez ayuda menos, hacen del presente y el futuro más cercanos un tiempo de pesadumbre recesiva.
El futuro sigue siendo incierto, con muchas variables, financieras y políticas, en el tintero, sobre todo por una Europa que incrementa la sensibilidad de las decisiones tomadas por países cercanos como pueda ser Grecia.
Espero que haya sido informativo. Hasta el trimestre que viene.
El sector externo puede halar la economía. La propuesta de Krugman es salirse y devaluar. Pero se puede bajar precios y mercadear y vender mejor. Sol y citrícos nunca van a tener en Alemania. El turismo debe ser tomado mucho más en serio. Para ponerlo en terminos de la CEPAL. Sustituir importaciones y promover exportaciones. Lo ideal sería exportar hacia países fuera de la zona Euro. La verdad el Euro se ha devaluado y parece lo seguirá haciendo. Es importante que no solamente Alemania se beneficie de esa devaluación. La construcción de vivienda de manera especulativa, no sólo produjo un incremento nocivo en el inventario de vivienda sino que tiene a los bancos al borde de la quiebra. Hay que sanear el sector financiero para ver quienes fueron los bancos, prudentes y eficientes, es decir éticos. Pero las quiebras no las debe pagar ni el gobierno ni el contribuyente.
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